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 CAPÍTULO 47

Una niña vuelve a vivir

Una niña vuelve a vivir

Jairo acaba de ver cómo curó Jesús a la mujer que tenía hemorragias, así que está seguro de que también puede ayudar a su hija, aunque cree que ya debe de estar muerta (Mateo 9:18). ¿Podrá todavía hacer algo por ella?

Mientras Jesús aún está hablando con la mujer a la que ha curado, llegan unos hombres de la casa de Jairo y le dicen a Jairo: “Tu hija ya murió. ¿Para qué molestar más al Maestro?” (Marcos 5:35).

La noticia lo deja destrozado. Este hombre, que es alguien muy respetado en la comunidad, se siente completamente impotente ante esta situación. ¡Su única hija acaba de morir! Sin embargo, Jesús, que ha oído lo que le han dicho, lo mira y lo anima con estas palabras: “No temas, solo demuestra fe” (Marcos 5:36).

Entonces, Jesús lo acompaña hasta su casa. Al llegar, se encuentran con un gran alboroto. La gente está llorando, gritando y golpeándose el pecho de tristeza. Jesús entra en la casa y les dice algo sorprendente: “La niña no ha muerto, está dormida” (Marcos 5:39). Al oír eso, la gente empieza a burlarse de él porque sabe que la niña está muerta. No obstante, Jesús está a punto de demostrarles que, con el poder de Dios, es posible devolverle la vida a alguien que ha muerto, tal y como se despierta a alguien de un sueño profundo.

Jesús hace salir de la casa a todo el mundo excepto a Pedro, Santiago, Juan y los padres de la niña. Luego va con ellos hasta donde está echada la pequeña y, tomándola de la mano, le dice: “Tálitha cúmi”, que significa “pequeña, a ti te digo: ¡levántate!” (Marcos 5:41). Al instante, la niña se levanta y empieza a caminar. ¡Imagínese la inmensa alegría que sienten Jairo y su esposa! A continuación, Jesús pide que le den a la niña algo de comer, dando así una prueba más de que está viva.

En otras ocasiones, Jesús les pidió a las personas a las que sanó que no le contaran a nadie lo que había hecho por ellas, y en este caso les pide lo mismo a los padres de la niña. Sin embargo, la noticia corre “por toda aquella región” (Mateo 9:26). Claro, después de ver cómo resucita un familiar o un amigo, ¿quién no lo contaría? Según los Evangelios, esta es la segunda resurrección que realiza Jesús.