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¿Sigue usted el camino que supera a todos?

¿Sigue usted el camino que supera a todos?

 ¿Sigue usted el camino que supera a todos?

“DIOS es amor.” Estas palabras del apóstol Juan identifican la cualidad más importante de Dios (1 Juan 4:8). Gracias al amor que Jehová le tiene a la humanidad, podemos acercarnos a él y ser sus amigos. ¿Hay alguna otra manera en la que su amor influya en nosotros? Se ha dicho que “somos modelados por lo que amamos”. En otras palabras, las cosas y las personas a las que amamos influyen en nosotros. Pero también es cierto que las personas que nos aman a nosotros terminan por moldearnos. Como hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, somos capaces de reflejar ese amor en nuestra vida (Gén. 1:27). De ahí que el apóstol Juan haya escrito que amamos a Dios “porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

Cuatro palabras que significan amor

El apóstol Pablo llamó al amor “un camino sobrepujante”, es decir, “un camino que [...] supera a todos” los demás (1 Cor. 12:31; La Nueva Biblia Latinoamérica, 2005). ¿Por qué llamó así al amor? ¿A qué clase de amor se estaba refiriendo? Para averiguarlo analicemos con más detenimiento la palabra amor.

Los antiguos griegos tenían básicamente cuatro palabras para referirse al amor: storgué, éros, filía y agápe. De estas, la palabra agápe es la que se emplea para describir a Jehová en la frase “Dios es amor”. * El profesor William Barclay dijo lo siguiente acerca de esta clase de amor en su obra Palabras griegas del Nuevo Testamento: “Agape tiene que ver con la mente. No es una mera emoción que se desata espontáneamente en nuestros corazones, sino un principio por el cual vivimos deliberadamente. Agape se relaciona íntimamente con la voluntad”. En este contexto, agápe es un amor razonado, gobernado por principios, pero que también suele implicar una profunda emotividad. Además, hay que tomar en cuenta que no todos los principios que existen son buenos. Por eso, los que deben gobernar el amor de los cristianos deben ser aquellos que Jehová ha establecido en la Biblia. Si comparamos la definición de agápe con los otros términos que se emplean en la Biblia para referirse al amor, entenderemos mejor la clase de amor que debemos demostrar en nuestra vida.

 El amor en el círculo familiar

¡Qué agradable es pertenecer a una familia en la que reinan el amor y la unidad! Storgué era la palabra griega que a menudo se empleaba para referirse al cariño que existe por naturaleza entre los miembros de una familia. Los cristianos nos esforzamos por tratar con amor a nuestros familiares, pero en estos últimos días la gente en general no tiene “cariño natural”, tal como profetizó Pablo (2 Tim. 3:1, 3). *

En efecto, el amor que debería existir naturalmente en las familias brilla por su ausencia. ¿Por qué hay tantas mujeres que abortan? ¿Por qué son tan pocas las personas que se preocupan por sus parientes de edad avanzada? ¿Por qué hay tantísimos divorcios? Simple y llanamente, por falta de “cariño natural”.

El amor a nuestra familia nace del corazón; sin embargo, debemos tener presente que la Biblia nos dice que “el corazón es más traicionero que cualquier otra cosa” (Jer. 17:9). Es interesante notar que, al hablar del amor que un cristiano debe tenerle a su esposa, Pablo usó la palabra agápe. Además, comparó ese amor con el que Jesús le tiene a la congregación (Efe. 5:28, 29). Esta clase de amor se basa en los principios establecidos por el Fundador de la familia, Jehová.

El verdadero amor por la familia impide que los padres actúen por sentimentalismo y que sean demasiado permisivos con sus hijos. Más bien, los ayuda a asumir su responsabilidad y a disciplinarlos con bondad cuando es necesario (Efe. 6:1-4). Además, nos impulsa a todos a atender como es debido a nuestros padres ancianos.

El amor romántico y los principios bíblicos

El amor romántico que siente una pareja casada es un verdadero regalo de parte de Dios (Pro. 5:15-17). Con todo, los escritores de la Biblia no utilizaron la palabra éros al hablar de este tipo de amor. ¿Por qué? Hace años, La Atalaya presentó una posible razón: “Hoy en día todo el mundo parece estar cometiendo el mismo error que los griegos antiguos. [Ellos] adoraban a Eros como dios, se inclinaban ante su altar y le ofrecían sacrificios. [...] Pero la historia muestra que tal adoración del amor sexual solo [produjo] degradación, disolución y desenfreno. Quizás por eso los escritores de la Biblia no usaron esa palabra”. Para no cometer el error de iniciar una relación basándonos exclusivamente en la atracción física, debemos templar los sentimientos románticos con el amor  agápe, que está basado en principios bíblicos. Preguntémonos: “¿Están los sentimientos románticos que tengo por mi pareja equilibrados con amor verdadero?”.

Durante “la flor de la juventud”, cuando los impulsos sexuales suelen ser muy intensos, es necesario respetar los principios de la Biblia para permanecer moralmente puros (1 Cor. 7:36; Col. 3:5). El matrimonio es un don sagrado que da Jehová, y así es como lo vemos los cristianos. Hablando de las parejas casadas, Jesús dijo: “Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre” (Mat. 19:6). Por eso, en vez de ver el matrimonio como una relación que solo ha de durar mientras dure la atracción, lo vemos como un compromiso muy serio. Si surgen problemas, no buscamos la manera de dar por terminada la relación, sino que nos esforzamos de todo corazón por mejorarla manifestando cualidades cristianas. Esto nos ayudará a ser verdaderamente felices (Efe. 5:33; Heb. 13:4).

El amor a los amigos

¡Qué aburrida sería la vida sin amigos! Un proverbio bíblico afirma: “Existe un amigo más apegado que un hermano” (Pro. 18:24). Jehová quiere que tengamos amigos verdaderos. Un ejemplo muy conocido de una amistad estrecha es la que tuvieron David y Jonatán (1 Sam. 18:1). Además, la Biblia dice que Jesús “le tenía cariño” al apóstol Juan (Juan 20:2). La palabra griega para “cariño” o “amistad” es filía. Aunque sentimos este cariño de forma especial por algunos miembros de la congregación, 2 Pedro 1:7 nos recuerda que a nuestro “cariño fraternal” (del griego filadelfía, que es un compuesto de fílos [amigo] y adelfós [hermano]) debemos añadirle amor agápe. Si queremos que nuestras amistades duren mucho tiempo, debemos poner en práctica este consejo. No sería mala idea que nos preguntáramos si el cariño por nuestros amigos está guiado por los principios bíblicos.

Si nos guiamos por la Palabra de Dios, no trataremos con favoritismo a nuestros amigos; no seremos muy tolerantes con ellos y muy estrictos con los demás. Tampoco recurriremos a la adulación para conseguir amigos. Y más importante aún, seremos cuidadosos con las amistades que escogemos y evitaremos “las malas compañías [que] echan a perder los hábitos útiles” (1 Cor. 15:33).

El amor: un vínculo singular

El vínculo que nos une a los cristianos es singular. El apóstol Pablo escribió: “Sea su amor [agápe] sin hipocresía. [...] En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros” (Rom. 12:9, 10). Así es, el amor que nos tenemos los cristianos es sincero, “sin hipocresía”. No es simplemente una emoción que brota del corazón, sino que se arraiga en los principios de la Biblia. Pero en este versículo Pablo también habla del “amor fraternal” (filadelfía) y del “tierno cariño” (filóstorgos, un compuesto de fílos y storgué). De acuerdo con un especialista, el amor fraternal es “un amor afectuoso, bondadoso, compasivo y servicial”. Cuando esta cualidad se combina con agápe, se logra un estrecho compañerismo entre los siervos de Jehová (1 Tes. 4:9, 10). En cuanto a filóstorgos (“tierno cariño”), este término solo aparece una vez en la Biblia y se refiere a la calidez e intimidad características de una familia. *

El vínculo que une a los cristianos verdaderos es una combinación de amor por la familia, afecto por los amigos y amor basado en principios bíblicos. La congregación cristiana no es un club social ni una corporación, sino una familia que adora unida a Jehová. A nuestros compañeros los llamamos hermanos porque así es como los vemos: como parte de nuestra familia. Además, son nuestros amigos y nos esforzamos por tratarlos de acuerdo con los principios de la Biblia. Sigamos fortaleciendo los lazos de amor que caracterizan a la congregación cristiana y la mantienen unida (Juan 13:35).

[Notas]

^ párr. 5 El término agápe también se usa en contextos negativos (Juan 3:19; 12:43; 2 Tim. 4:10; 1 Juan 2:15-17).

^ párr. 7 La expresión “sin cariño natural” es la traducción de un adjetivo relacionado con storgué que incorpora el prefijo negativo a, el cual significa “sin”. Véase también Romanos 1:31.

^ párr. 18 En la Traducción del Nuevo Mundo hay otros términos griegos que también se traducen “tierno cariño”. Por ello, en dicha versión, esta expresión no solo aparece en Romanos 12:10, sino también en Filipenses 1:8 y en 1 Tesalonicenses 2:8.

[Comentario de la página 12]

¿Cómo fortalece usted los lazos de amor que unen a la congregación?