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Los carritos de publicaciones de Alemania se van de vacaciones

En las grandes ciudades de todo el mundo, la gente se ha acostumbrado a ver los exhibidores de publicaciones bíblicas de los testigos de Jehová. En Alemania, por ejemplo, pueden verse exhibidores portátiles de los Testigos en Berlín, Colonia, Hamburgo y Múnich, así como en otras ciudades grandes.

Pero ¿funcionarían estos carritos de publicaciones en localidades más pequeñas, como los lugares a los que van de vacaciones los alemanes? ¿Cómo respondería la gente si los viera en los destinos turísticos del norte del país o en los pueblos costeros e islas del mar Báltico y del Norte? En el 2016, la sucursal de los testigos de Jehová de Europa central organizó un programa especial para contestar estas preguntas. De mayo a octubre, alrededor de 800 Testigos que participan en la predicación con los exhibidores en zonas metropolitanas, incluidos algunos de lugares tan lejanos como Viena (Austria), se ofrecieron para llevar los carritos a unas 60 localidades del norte de Alemania.

“Parte del pueblo”

Los Testigos fueron muy bien recibidos. Una voluntaria informó: “La gente se mostró interesada. Nos trataban con amabilidad y estaban dispuestos a conversar”. Heidi, que viajó a la localidad de Plön, dijo: “Al cabo de unos días, ya éramos como parte del pueblo y algunos nos saludaban al vernos”. Un sordo les dijo con señas: “¡Están por todos lados!”. Este hombre había ido con unos amigos a una reunión para sordos celebrada en el sureste de Alemania y acababa de regresar. Allí también se había encontrado con los testigos de Jehová.

Algunos residentes hasta colaboraron con la iniciativa. En la isla de Wangerooge, un policía les dio una amable sugerencia a los Testigos para ayudarlos a llegar a más personas. Y en Waren, a orillas del lago Müritz, un capitán de un barco turístico que estaba mostrando a sus pasajeros los puntos de interés señaló al carrito que había en el puerto y dijo: “Y allí podrán aprender acerca de Dios”. Un buen número de turistas se acercó a los carritos y leyó los carteles.

Tanto a los turistas como a la gente de la zona les llamaron la atención estos tres folletos:

  • ¿De veras se interesa Dios por nosotros? Una turista dijo: “Siempre me había hecho esta pregunta y ahora que estoy de vacaciones por fin tendré tiempo para leer algo sobre el tema”.

  • Buenas noticias de parte de Dios. Un señor mayor le dijo a una pareja de Testigos que estaba decepcionado con la religión. Ellos le ayudaron a ver que ningún ser humano puede solucionar nuestros problemas y que solo Dios puede hacerlo. El hombre aceptó con gusto el folleto y les prometió que lo iba a leer.

  • Mis primeras lecciones de la Biblia. Un padre le permitió a su hijita llevarse este folleto para niños. Además, él tomó un ejemplar de Mi libro de historias bíblicas y dijo: “Este libro puede ser bueno para mi familia”.

En total, las personas se llevaron más de 3.600 publicaciones, y algunas les pidieron a los Testigos que las visitaran para seguir conversando.

A los Testigos les encantó participar en el programa. Jörg y su esposa, Marina, que viajaron a una zona cerca del mar Báltico, comentan: “Fue un regalo muy especial. Disfrutamos de la creación de Dios y a la misma vez pudimos hablarle a la gente sobre él”. Lukas, un chico de 17 años, dice: “¡Fue genial! No solo me divertí, sino que pude compartir algo valioso con los demás”.