El viernes 18 de mayo de 2018, un avión Boeing 737 se estrelló cuando acababa de despegar de La Habana (Cuba). De las 113 personas que iban a bordo, solo una sobrevivió. Este es el peor accidente aéreo que ha ocurrido en el país en muchos años.
Lamentablemente, entre los fallecidos se encontraba una familia de testigos de Jehová: un matrimonio y su hijo de 22 años. El funeral se llevó a cabo el sábado 26 de mayo de 2018.
Además del apoyo emocional y espiritual que los ancianos de congregación de la zona han dado a los familiares y amigos de las víctimas, las autoridades del país también han sido muy amables y les han ofrecido ayuda práctica. Confiamos en que Jehová seguirá dando consuelo “a todos los que están de duelo” en estos momentos difíciles (Isaías 61:1, 2).

