Ir al contenido

Ir al índice

PARA LOS JÓVENES

10. Ser confiable

10. Ser confiable

¿QUÉ IMPLICA?

La persona confiable respeta las normas, cumple sus promesas y siempre dice la verdad. De esa manera se gana la confianza de sus padres, amigos y jefes.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Casi siempre, para que te den más libertad, tienes que demostrar que eres una persona confiable.

“La mejor manera de ganarte la confianza de tus padres es comportándote de forma madura y responsable siempre, no solo cuando estás con ellos” (Sarahi).

PRINCIPIO BÍBLICO: “Sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son” (2 Corintios 13:5).

¿QUÉ PUEDES HACER?

Los siguientes consejos te ayudarán a recuperar la confianza de tus padres o a lograr que confíen más en ti.

Sé sincero. Si mientes, la gente inmediatamente dejará de confiar en ti. En cambio, si eres sincero y honrado, sobre todo cuando te equivocas, te ganarás la confianza de los demás.

“Es fácil decir la verdad cuando te conviene, pero hacerlo cuando puede perjudicarte es lo que hace que otros confíen en ti” (Caiman).

PRINCIPIO BÍBLICO: “Deseamos comportarnos honradamente en todas las cosas” (Hebreos 13:18).

Sé responsable. Según una encuesta realizada en Estados Unidos, el 78% de los profesionales de recursos humanos considera que ser responsable es “uno de los tres requisitos básicos para conseguir cualquier empleo”. Aprender a ser responsable ahora te será muy útil cuando seas adulto.

“Si hago las cosas sin que tengan que insistirme mucho, mis padres se dan cuenta. Cuanto más responsable soy, más confían en mí” (Sarah).

PRINCIPIO BÍBLICO: “Confiando en tu obediencia, [...] sé que harás aún más de las cosas que digo” (Filemón 21, nota).

Ten paciencia. Es fácil darse cuenta de si una persona ha cambiado físicamente, pero saber si ha madurado emocionalmente toma tiempo.

“No puedes ganarte la confianza de tus padres o de otras personas de la noche a la mañana, pero si siempre eres responsable, confiarán cada vez más en ti” (Brandon).

PRINCIPIO BÍBLICO: “Vístanse de [...] paciencia” (Colosenses 3:12).