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El emblemático letrero de la Watchtower en Brooklyn

Por más de cuarenta años, el enorme letrero rojo (de 4,6 metros [15 pies] de altura) que destaca en lo alto del edificio de la sede mundial de los testigos de Jehová les ha servido fielmente a los habitantes de Nueva York para saber la hora y la temperatura. Además, ha llegado a formar parte del escenario de la ciudad.

Eboni, que puede verlo desde su apartamento en Brooklyn (Nueva York), dice: “Es una ventaja poder ver la hora y la temperatura desde mi ventana antes de salir a trabajar. Así me aseguro de que voy a tiempo y de que llevo la ropa adecuada”.

¿Permanecerá allí ese útil letrero por los siguientes cuarenta años? Las probabilidades son pocas, pues los testigos de Jehová tienen planes de reubicar su sede en una propiedad al noroeste de la ciudad de Nueva York. Así que los próximos dueños del edificio serán quienes decidan qué hacer con el letrero.

De hecho, hace más de setenta años, el edificio tenía otro rótulo. Los testigos de Jehová lo reemplazaron por el que vemos hoy tras haber comprado el edificio en 1969.

El letrero requiere mantenimiento constante. Varias generaciones de trabajadores jóvenes han estado a cargo de esa tarea, efectuando reparaciones de toda clase y a todas horas.

Un vigilante nocturno recuerda: “Una noche llamó el director de noticias de un canal de televisión. Nos dijo que teníamos que ajustar el reloj quince segundos, y nos pidió que lo hiciéramos cuanto antes porque esa misma noche aparecería en su programa. Muerto de sueño, un técnico fue enseguida a corregir el problema”.

Con los años, al letrero se le han hecho varias mejoras. Por ejemplo, originalmente la hora alternaba solo con la temperatura en grados Fahrenheit, pero a mediados de los años ochenta se le añadió la temperatura en grados Celsius.

Además, en el 2009 se sustituyeron los tubos de neón por modernos y económicos diodos emisores de luz (LED) rojos, que además de ser más confiables y durables, ahorran más de 4.000 dólares al año en costos de mantenimiento. Hoy este letrero utiliza tan solo una pequeña fracción de la energía que antes consumía, lo cual lo convierte en un letrero rojo que también es “verde”.