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LA BIBLIA LES CAMBIÓ LA VIDA

“Tenía muchas preguntas y pocas respuestas”

  • Año de nacimiento: 1976

  • País: Honduras

  • Otros datos: Fue pastor evangélico

MI PASADO

Nací en La Ceiba (Honduras). Mis padres tuvieron cinco hijos: cuatro niñas y yo, el menor. Fui el único que nació sordo. Vivíamos en un barrio peligroso y éramos muy pobres. Las cosas empeoraron cuando mi padre murió en un accidente de trabajo. Yo solo tenía cuatro años.

Mi madre cuidó de nosotros lo mejor que pudo, pero rara vez tenía dinero para comprarnos ropa. Y como no teníamos con qué abrigarnos muchas veces pasábamos frío, sobre todo cuando llovía.

Poco a poco fui aprendiendo lenguaje de señas hondureño (LESHO), y así pude relacionarme con otras personas sordas. Pero mi madre y mis hermanas no sabían lenguaje de señas. Solo se comunicaban conmigo con unos pocos gestos y señas inventadas en casa. Sin embargo, mi madre me cuidó con mucho cariño. Con las pocas señas que sabía, me advirtió del peligro de caer en vicios como el tabaco o el abuso del alcohol. ¡Cuánto le agradezco que me ayudara a evitar todo eso!

De pequeño mi madre solía llevarme a misa. Pero no entendía nada de nada porque no había nadie que me explicara lo que se estaba diciendo. Me aburría tanto que, cuando tenía 10 años, dejé de ir a la iglesia. A pesar de todo, yo sí quería conocer a Dios.

En 1999, con 23 años, conocí a una mujer de Estados Unidos que pertenecía a una Iglesia evangélica. Ella me dio clases de la Biblia y me enseñó lenguaje de señas americano. Me gustó tanto lo que aprendí que decidí hacerme pastor. Así que me mudé a Puerto Rico para estudiar en un centro religioso donde se capacitaba a personas sordas. Al volver a La Ceiba en 2002, fundé una Iglesia para personas sordas con la ayuda de algunos amigos; entre ellos estaba Patricia, con quien luego me casé.

Como yo era el pastor de nuestra iglesia, daba sermones en LESHO y mostraba dibujos de algunas historias de la Biblia o las escenificaba para que las personas sordas pudieran entenderlas. También visitaba a personas sordas que vivían en ciudades cercanas para ayudarlas con sus problemas y animarlas. Hasta viajé como misionero a Estados Unidos y Zambia. Pero, para ser sincero, sabía poco de la Biblia; solo repetía lo que me habían dicho o lo que yo había entendido de los dibujos. La verdad es que yo mismo tenía muchas preguntas y pocas respuestas.

Un día, unas mujeres de mi Iglesia empezaron a decir mentiras sobre mí. Dijeron que era un borracho y que engañaba a mi esposa. ¡Aquello me dolió muchísimo! Poco después, Patricia y yo dejamos la Iglesia.

CÓMO LA BIBLIA ME CAMBIÓ LA VIDA

Los testigos de Jehová nos habían visitado muchas veces a Patricia y a mí, pero nunca les habíamos hecho caso. Sin embargo, poco después de dejar la Iglesia, Patricia aceptó estudiar la Biblia con Thomas y Liccy, una pareja de Testigos. Me impresionó mucho que, sin ser sordos, supieran lenguaje de señas. Así que al poco tiempo me uní a Patricia y empecé a estudiar con ellos.

Durante unos meses estudiamos la Biblia usando videos en lenguaje de señas americano. Fue entonces cuando unas amigas nuestras acusaron a los testigos de Jehová de seguir ideas de líderes humanos y, a raíz de eso, dejamos de estudiar. Aunque Thomas me probó que los Testigos no tenían ningún líder humano, no le creí.

Algunos meses más tarde, Patricia pasó por una depresión muy fuerte y le pidió a Dios que los testigos de Jehová volvieran a visitarla. Al poco tiempo, una vecina que era Testigo vino a casa y quedó en pedirle a Liccy que volviera a visitar a Patricia. Liccy se portó como una buena amiga y fue a verla semana tras semana para animarla y seguir enseñándole de la Biblia. Pero yo seguía sin confiar por completo en los Testigos.

En 2012, los testigos de Jehová organizaron una campaña especial para enseñar el video ¿Le gustaría saber la verdad? en lenguaje de señas hondureño. Liccy nos puso el video y, cuando lo vi, no lo podía creer: resulta que muchas de las doctrinas que yo enseñaba a la gente, como el infierno o la inmortalidad del alma, no estaban en la Biblia.

La semana siguiente fui al Salón del Reino para hablar con Thomas. Le dije que quería enseñar la verdad de la Biblia a las personas sordas, pero sin hacerme testigo de Jehová. Mi idea era crear una nueva Iglesia solo para sordos. Primero, Thomas me felicitó por mi entusiasmo y luego me mostró Efesios 4:5, donde dice que los cristianos verdaderos deben estar unidos.

Thomas también me dio el video en lenguaje de señas americano Los testigos de Jehová: una historia de fe viva. Parte 1: Salen de la oscuridad. Ese video cuenta cómo un grupo de hombres hizo un estudio profundo de las doctrinas básicas de la Biblia. A medida que veía el video, me sentí muy identificado con aquellos hombres, pues yo también estaba buscando la verdad. El video me convenció de que los testigos de Jehová enseñan la verdad porque todo lo que creen se basa solo en la Palabra de Dios. Por eso retomé mis clases de la Biblia y en 2014 Patricia y yo nos bautizamos, y así nos hicimos Testigos.

QUÉ BENEFICIOS HE OBTENIDO

Me gusta la congregación de los testigos de Jehová porque siguen los principios morales de Dios. Es muy agradable ver lo bien que se tratan y cómo les hablan con respeto a todos. Los Testigos son personas tranquilas y se apoyan unos a otros. Están unidos y todos predican lo mismo, las mismas enseñanzas de la Biblia, sin importar dónde vivan o qué idioma hablen.

Me encanta aprender lo que la Biblia enseña. Por ejemplo, he aprendido que Jehová es el Dios Todopoderoso y que es el Rey de toda la Tierra. Él ama a las personas sordas y también a los oyentes. Saber que Dios me ama lo es todo para mí. También he aprendido que pronto la Tierra será un precioso paraíso y que disfrutaremos de salud perfecta y vida eterna. ¡Qué ganas tengo de que llegue ese día!

Patricia y yo disfrutamos mucho de hablar sobre Dios con las personas sordas. Incluso ahora damos clases de la Biblia a algunas personas de nuestra antigua Iglesia. Pero ya no tengo dudas sobre lo que debo enseñar, como me pasaba cuando era pastor. Por fin encontré las respuestas a mis preguntas, y lo hice estudiando la Biblia con los testigos de Jehová.