“Yo creía que al morir teníamos tres opciones: ir al cielo, al infierno o al purgatorio. Pensaba que yo no era ni tan bueno como para ir al cielo, ni tan malo como para merecer el infierno. Lo que no tenía tan claro era qué es el purgatorio. Nunca había leído lo que dice la Biblia; solo sabía lo que la gente decía.” (Lionel)

“Me habían enseñado que todos vamos al cielo, pero no estaba muy seguro de que eso fuera cierto. Creía que la muerte era el final de todo.” (Fernando)

¿Se ha preguntado alguna vez qué pasa cuando uno muere? ¿Están nuestros seres queridos que han muerto sufriendo en algún sitio? ¿Los volveremos a ver? ¿Cómo podemos estar seguros de si habrá resurrección? Para obtener respuesta a estas preguntas, ¿qué le parece si analizamos lo que enseña la Biblia? Examinemos en primer lugar qué dice sobre la muerte y después veremos la respuesta a las otras tres preguntas.

 ¿En qué condición están los muertos?

LA RESPUESTA QUE DA LA BIBLIA: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, * el lugar adonde vas.” (Eclesiastés 9:5, 10.)

Al mencionar el Seol, la Biblia se refiere al sepulcro. Se trata de un lugar simbólico donde no hay consciencia ni actividad. Piense, por ejemplo, en lo que el fiel Job entendía cuando hablaba del sepulcro. En un solo día perdió a todos sus hijos y todas sus posesiones. Después se le llenó el cuerpo de úlceras dolorosas. Entonces le suplicó a Dios: “Oh que en el Seol [“infierno”, según La Sagrada Biblia, de Guillermo Jünemann] me ocultaras, que me mantuvieras secreto” (Job 1:13-19; 2:7; 14:13). Para Job, el sepulcro o infierno no era un lugar de fuego, donde sufriría aún más, sino un lugar de alivio, de descanso.

Otra manera de saber cuál es la condición de los muertos es leer relatos bíblicos acerca de personas que resucitaron (vea el recuadro “ Ocho resurrecciones relatadas en la Biblia”).

Ninguna de aquellas personas mencionó haber estado ni en un lugar de dicha absoluta ni en un lugar de tormento. Si hubieran ido a algún lugar así, ¿no cree que lo habrían contado? ¿No piensa que habría quedado registrado en la Biblia para que se supiera adónde fueron? Sin embargo, las Escrituras no mencionan nada al respecto. Estas personas no contaron nada, porque no tenían nada que contar. Estuvieron inconscientes, como si estuvieran profundamente dormidas. De hecho, la Biblia usa en ocasiones el término “sueño” para referirse a la muerte. Por ejemplo, hablando del rey David, la Biblia dice que “se durmió en la muerte”, y lo mismo comenta del discípulo Esteban (Hechos 7:60; 13:36).

Entonces, ¿acaba todo con la muerte? ¿Se puede “despertar” de ese sueño profundo?

^ párr. 7 Algunas traducciones vierten la palabra hebrea Seol y la palabra griega Hades como “infierno”, aunque la idea de un lugar de tormento de fuego no se menciona en la Biblia.