La Primera Guerra Mundial terminó el 11 de noviembre de 1918. La gente cerró sus negocios y salió a bailar a las calles. Pero la celebración duró poco. Otra tragedia —más mortífera aún que la ametralladora— se cernía sobre el mundo.

En junio de 1918 apareció en los campos de batalla franceses una terrible plaga conocida como la gripe española, la cual no tardó en demostrar su agresividad. En unos cuantos meses mató a más soldados estadounidenses en Francia que el fuego enemigo. Y las tropas que regresaron a casa se la llevaron consigo y la esparcieron por todo el planeta.

El hambre y la pobreza también marcaron los años de la posguerra. Gran parte de Europa se moría de inanición al finalizar el conflicto. Para 1923, la moneda alemana había perdido casi todo su valor. Seis años después, la entera economía mundial se desplomó. Y finalmente, en 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, que en ciertos sentidos fue una continuación de la anterior. ¿Qué hubo detrás de esta singular cadena de catástrofes?

LA SEÑAL DE LOS ÚLTIMOS DÍAS

Para entender qué hay detrás de ciertos sucesos históricos, y en particular de la Primera Guerra Mundial, debemos recurrir a las profecías de la Biblia. Jesucristo predijo una época en la que las naciones lucharían unas con otras y habría  epidemias y falta de alimentos por todos lados (Mateo 24:3, 7; Lucas 21:10, 11). Les dijo a sus discípulos que estas calamidades serían la señal de los últimos días. El último libro de la Biblia, Revelación (o Apocalipsis) ofrece más detalles, los cuales vinculan el sufrimiento en la Tierra con una guerra celestial. (Vea el recuadro  “Guerra en la Tierra, guerra en el cielo”.)

Este libro habla de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Tres de ellos representan los mismos desastres que ya había predicho Jesús: guerras, hambres y epidemias. (Vea el recuadro  “¿Están cabalgando los cuatro jinetes del Apocalipsis?”.) Está claro, pues, que la Primera Guerra Mundial desató un período de sufrimiento que continúa hasta hoy. Y la Biblia revela que el Diablo es el verdadero culpable (1 Juan 5:19). ¿Podrá detenerlo algún día alguien?

Revelación asegura que al Diablo le queda solo “un corto espacio de tiempo” (Revelación 12:12). Por eso está lleno de rabia y está provocando tanto sufrimiento en la Tierra. En efecto, las dificultades que vemos a nuestro alrededor demuestran que el tiempo se le está agotando.

 SE DESBARATAN LAS OBRAS DEL DIABLO

La Primera Guerra Mundial fue un acontecimiento que cambió por completo el rumbo de la historia. Dio inicio a una época de guerras, revoluciones y desilusión con la clase política. También demostró sin lugar a dudas que Satanás fue echado del cielo (Revelación 12:9). La reacción del gobernante invisible de este mundo ha sido igual a la de un dictador desalmado que sabe que su gobierno tiene los días contados. Cuando su tiempo se agote, la era de crisis que comenzó con la Primera Guerra Mundial por fin acabará.

Las profecías bíblicas nos dan sólidas razones para confiar en que Jesucristo, nuestro Rey celestial, pronto “desbaratar[á] las obras del Diablo” (1 Juan 3:8). Ya desde ahora, millones de personas están pidiendo que venga ese Reino. ¿Y usted? Gracias a ese gobierno, la gente de bien podrá ver cómo se hace la voluntad de Dios —y no la del Diablo— en la Tierra (Mateo 6:9, 10). Bajo el Reino de Dios, no volverá a ocurrir una guerra mundial ni ninguna otra guerra (Salmo 46:9). Aprenda más sobre él y vivirá para ver el tiempo en que la paz dominará el planeta (Isaías 9:6, 7).

^ párr. 20 Vea el capítulo 8 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, publicado por los testigos de Jehová.