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Testigos de Jehová

español

La Atalaya  |  diciembre de 2012

 Enseñanzas de la Palabra de Dios

¿Por qué mandó Dios a su Hijo a la Tierra?

¿Por qué mandó Dios a su Hijo a la Tierra?

Este artículo le permitirá encontrar en su propia Biblia la respuesta a algunas preguntas que tal vez se haya hecho. Si lo desea, los testigos de Jehová pueden analizar estas preguntas con usted.

1. ¿En dónde vivía Jesús antes de que su Padre lo enviara a la Tierra?

Antes de nacer en Belén, Jesús era un espíritu en los cielos. Fue lo primero que Dios creó y lo único que hizo directamente. Por eso la Biblia dice que es su Hijo unigénito. Además, como su Padre lo usó a menudo de vocero, o mensajero, también se le llama la Palabra. Y no solo eso: Jesús fue el ayudante de Dios y colaboró con él en la creación de todas las cosas (Juan 1:2, 3, 14). Vivió siglos y siglos junto a su Padre antes de que la humanidad existiera. (Lea Miqueas 5:2 y Juan 17:5.)

2. ¿Cómo hizo posible Dios que su Hijo viniera a la Tierra?

Valiéndose de su espíritu santo, Jehová transfirió la vida de Jesús a la matriz de María. Así que la concepción fue posible sin que interviniera ningún varón, aunque después ella se casó con un hombre llamado José. La noche del nacimiento, unos ángeles les dieron la noticia a ciertos pastores que estaban cuidando sus ovejas a campo raso (Lucas 2:8-12). Esto indica que Jesús no nació en el crudo invierno, sino cuando el clima es todavía templado, probablemente a principios de octubre. Tiempo después, José y María llevaron al niño hasta Nazaret, el pueblo en que ambos residían. Allí, José lo crió como su propio hijo. (Lea Mateo 1:18-23.)

Cuando Jesús se bautizó, a la edad de 30 años, Dios lo reconoció públicamente como su Hijo. Entonces Jesús emprendió la obra para la cual su Padre lo había enviado. (Lea Mateo 3:16, 17.)

 3. ¿Por qué mandó Dios a su Hijo a la Tierra?

Dios quería que les enseñara a los seres humanos la verdad. Jesús les habló del Reino de Dios —un gobierno celestial que traerá paz a la Tierra— y de la esperanza de vivir para siempre (Juan 4:14; 18:36, 37). También les dijo cómo hallar verdadera felicidad (Mateo 5:3; 6:19-21). Además, predicó con el ejemplo. De hecho, demostró cómo hacer la voluntad de Dios incluso en circunstancias difíciles. Y cuando fue maltratado, no se vengó. (Lea 1 Pedro 2:21-24.)

Jesús enseñó a sus seguidores que el amor implica hacer sacrificios. Aunque tenía muchos privilegios viviendo en el cielo junto a su Padre, aceptó con humildad la comisión de venir a la Tierra y vivir entre los seres humanos. El ejemplo de amor de Jesús es único. (Lea Juan 15:12, 13; Filipenses 2:5-8.)

4. ¿Qué se consiguió con la muerte de Jesús?

Otra razón por la cual Dios envió a Jesús a la Tierra fue para que muriera por nuestros pecados (Juan 3:16). Todos somos imperfectos y pecadores, de modo que nos enfermamos y morimos. A diferencia de nosotros, el primer hombre, Adán, era perfecto. Puesto que no tenía pecado, nunca habría enfermado ni muerto. No obstante, desobedeció a Dios y se hizo imperfecto. Nosotros heredamos de Adán el pecado y, en consecuencia, la muerte. (Lea Romanos 5:12; 6:23.)

Jesús era perfecto y nunca pecó. Así que no murió por sus propios pecados, sino por los nuestros. Su muerte hace posible que disfrutemos de la bendición de Dios y que tengamos la perspectiva de vivir para siempre. (Lea 1 Pedro 3:18.)