ES POSIBLE que alguna vez hayas oído un trueno durante una tormenta. ¿Te asustaste? *... Jesús llamó “Hijos del Trueno” a dos de sus discípulos. Veamos por qué.

Esos dos discípulos son Santiago y su hermano Juan. Sus padres son Zebedeo y Salomé. Se cree que Salomé era tía de Jesús por parte de su madre, María, así que es posible que Santiago y Juan fueran primos de Jesús y amigos suyos desde niños.

Santiago y Juan son pescadores, como su padre Zebedeo, pero dejan el negocio inmediatamente cuando Jesús los invita a ser sus seguidores. Así que ellos están entre los primeros discípulos de Jesús. Y más tarde, cuando Jesús elige a sus doce apóstoles, los incluye a ellos.

Pocos meses antes de que Jesús muera, él y sus apóstoles atraviesan las montañas de Samaria hasta llegar a un pueblo. Es tarde y están muy cansados, pero los samaritanos no quieren que pasen allí la noche. ¿Te gustaría saber por qué?...

Es que Jesús y sus apóstoles son judíos, y la mayoría de los judíos se portan mal con los samaritanos. Pero Jesús no es así: él los trata bien. Y lo mismo deberían hacer Santiago y Juan. Sin embargo, los dos hermanos se enojan porque los samaritanos no los reciben bien. “¿Quieres que digamos que  baje fuego del cielo y los [mate]?”, le preguntan a Jesús. ¿Qué crees que les contesta él?... Los regaña por decir algo tan malo. Santiago y Juan deben aprender a ser más compasivos con los demás.

También tienen otro defecto: quieren ser los más importantes y los primeros en todo. Por eso, poco antes de morir Jesús, envían a su madre a que le pida: “Di la palabra para que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y uno a tu izquierda, en tu reino”. Claro, cuando los demás apóstoles se enteran de esto, se molestan mucho. Y tú, ¿te habrías molestado?...

Probablemente sí. A nadie le gusta que otros se crean que son los más importantes y quieran ser siempre los primeros. Sin embargo, Santiago y Juan aprendieron que eso no estaba bien y cambiaron. Se convirtieron en apóstoles muy buenos y amorosos. ¿Qué nos enseña esto a nosotros?...

Entre otras cosas, que debemos aprender a ser bondadosos con todos, como lo fue Jesús. Él siempre trató muy bien a los demás, no importaba si eran hombres, mujeres o niños. Y tú, ¿te esforzarás por hacer lo mismo que Jesús?...

^ párr. 3 Si le está leyendo el artículo a un niño, haga una pausa tras los puntos suspensivos y permita que responda.