SIN duda, esta es una de las preguntas que más curiosidad despiertan entre la gente. Ya hemos visto que Dios escucha algunas oraciones, pero no todas. Pues bien, ¿escuchará las nuestras? Mucho dependerá de nosotros.

Jesús condenó la hipocresía que demostraban al orar los líderes religiosos de su tiempo: solo les preocupaba dar la impresión de ser muy devotos. De hecho, dijo que ellos ya tenían “su galardón completo”. Esos religiosos en realidad no querían que Dios los escuchara, sino llamar la atención de la gente, así que eso sería lo único que obtendrían (Mateo 6:5). Algo parecido pasa en la actualidad. Muchas personas no oran pensando en Dios, sino en sí mismas. Y claro, como no siguen los principios bíblicos que analizamos en los artículos anteriores, no reciben respuesta.

¿Y qué hay de cada uno de nosotros? Para que Jehová conteste nuestras oraciones, no tenemos que pertenecer a una raza, una nación o una clase social en particular. “Dios no es parcial”, dice la Biblia. Al contrario, “en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto” (Hechos 10:34, 35). Pues bien, la persona que ‘teme a Dios’ lo tiene en tan alta estima que no quiere hacer nada que le desagrade. Y quien “obra justicia” se esfuerza por hacer la voluntad divina, y no la suya propia o la de otros seres humanos. Por lo tanto, si queremos que Jehová escuche nuestras oraciones, tenemos que seguir la guía de su Palabra. *

Por supuesto, muchas personas esperan que Dios conteste sus oraciones con un milagro. Sin embargo, aun en la antigüedad, pocas veces respondía él así. En el relato bíblico, a veces transcurren siglos entre un milagro y el siguiente. Además, las Escrituras señalan que la época de los milagros acabaría tras la muerte de los apóstoles (1 Corintios 13:8-10). Con todo, esto no significa que Dios no responda las oraciones. Analicemos algunos ejemplos de cómo Jehová las contesta hoy día.

Da sabiduría. Dios, que es la fuente suprema de la verdadera sabiduría, la comparte generosamente con quienes buscan su guía y se esfuerzan por obedecerle (Santiago 1:5).

Da espíritu santo. Nada puede compararse al espíritu santo, esto es, la fuerza activa de Dios, su poder en acción. Entre otras cosas, nos ayuda a superar las pruebas, nos da paz cuando estamos preocupados y nos permite cultivar valiosas virtudes (Gálatas 5:22, 23). Lo que es más, Jesús prometió que Dios nos dará cuanto espíritu santo necesitemos (Lucas 11:13).

Da conocimiento a quienes buscan la verdad. Como bien se indica en Hechos 17:26, 27, multitud de personas sinceras de todo el mundo buscan a Dios. Quieren conocer su nombre, su propósito para la Tierra y para los seres humanos y averiguar cómo acercarse a él (Santiago 4:8). Los testigos de Jehová se encuentran muy a menudo con personas así y con gusto les enseñan la respuesta bíblica a sus preguntas.

¿Es esa la razón por la que usted aceptó esta revista? ¿Está buscando a Dios? En tal caso, puede que esta sea la respuesta a sus oraciones.

^ párr. 5 Hallará más información en el capítulo 17 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, editado por los testigos de Jehová.