La Biblia es diferente de los demás textos religiosos. Ha influido como ningún otro en las creencias de millones de personas durante miles de años. Pero, a la vez, no hay otro libro que haya sido objeto de tanto examen ni provocado tanta crítica como la Biblia.

Por ejemplo, algunos expertos dudan de que las Biblias actuales sean copias confiables de los textos originales. “Ni siquiera estamos seguros de haber conseguido reconstruir el texto original con exactitud”, dijo un experto en estudios religiosos. Y añadió: “Solo tenemos copias plagadas de errores; la enorme mayoría de ellas se hicieron siglos después de los originales y, al parecer, difieren de ellos en miles de maneras”.

Otras personas dudan de la autenticidad de la Biblia debido a sus antecedentes religiosos. Faizal, por ejemplo, se crió en una familia no cristiana. Le enseñaron que la Biblia es un libro sagrado, pero que el texto había sido modificado. “El resultado fue que desconfiaba de las personas que querían hablarme de la Biblia —comenta Faizal—. A fin de cuentas, no tenían la Biblia original; había sido cambiada”.

Pero ¿importa si la Biblia ha cambiado? Piense en lo siguiente: la Biblia contiene hermosas promesas para el futuro. Si dudara de que esas promesas estuvieran en el texto original, ¿confiaría en ellas? (Romanos 15:4). Si las Biblias actuales fueran copias defectuosas, ¿usaría los principios bíblicos para tomar decisiones importantes sobre su empleo, su familia o hasta su adoración a Dios?

Aunque los escritos originales de la Biblia han desaparecido, podemos consultar copias antiguas, lo que incluye miles de manuscritos. ¿Cómo ha sobrevivido la Biblia al deterioro de los materiales, a la oposición y a los intentos de manipular el texto? ¿Por qué conocer esto puede hacer que usted confíe en las Biblias de hoy? Analice las respuestas que se dan a estas preguntas en la siguiente historia de supervivencia.