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Testigos de Jehová

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¡DESPERTAD! MARZO DE 2014

 AYUDA PARA LAS FAMILIAS | MATRIMONIO

¿Están decepcionados de su matrimonio?

¿Están decepcionados de su matrimonio?

EL PROBLEMA

Cuando eran novios, parecían tener mucho en común; ahora la desilusión ha abierto una brecha entre ustedes. Antes se sentían como almas gemelas; ahora se sienten como almas en cadenas.

No se preocupen, hay esperanza para su matrimonio. Pero primero hay que descubrir por qué se sienten así.

LAS CAUSAS

La rutina. El trabajo, los niños, los suegros... Poco a poco, la rutina puede quitarle el encanto al matrimonio. También los problemas inesperados —como un revés económico o una enfermedad crónica en la familia— pueden someterlo a presión.

Diferencias “irreconciliables”. Durante el noviazgo suelen pasarse por alto las diferencias de pareja. Pero después de la boda, el esposo y la esposa descubren lo diferentes que son para comunicarse, administrar el dinero, resolver los problemas, etc. Las diferencias que antes no tenían importancia ahora son insoportables.

Distanciamiento emocional. La acumulación de palabras y acciones desconsideradas y de conflictos sin resolver hace que alguno de los dos se encierre o, peor aún, empiece a formar vínculos emocionales con otra persona.

Expectativas poco realistas. Algunos se casan pensando que han encontrado a su alma gemela. Aunque esta idea suena muy romántica, puede llevar al desastre. En cuanto surjan problemas, el mito de la persona perfecta se derrumbará, y los cónyuges se quedarán con la sensación de que han cometido un error.

 LO QUE PUEDEN HACER

Concéntrense en las cualidades del otro. Escriban una lista con tres cualidades de su cónyuge en algo que siempre lleven encima —tal vez en una foto de boda o en su teléfono— y léanla con frecuencia. Así recordarán por qué se casaron. Concentrarse en las cualidades del otro les ayudará a mantener la paz y hacer a un lado las diferencias. (Principio bíblico: Romanos 14:19.)

Hagan algo especial juntos. ¿Verdad que cuando eran novios procuraban hacer cosas juntos? Era algo nuevo y emocionante, y nunca lo dejaban a la casualidad. ¿Por qué no hacen algo parecido ahora? Dedíquense tiempo, planeen actividades especiales, como cuando eran novios. Así sus lazos se irán haciendo más estrechos y podrán enfrentarse mejor a los problemas inesperados de la vida. (Principio bíblico: Proverbios 5:18.)

Expresen sus sentimientos. Si uno de los dos hizo o dijo algo que hirió al otro, ¿podría pasarse por alto? Si no, eviten usar tácticas como dejar de hablarse. Expresen sus sentimientos con calma y cuanto antes, de ser posible el mismo día. (Principio bíblico: Efesios 4:26.)

Si uno de los dos hizo o dijo algo que hirió al otro, ¿podría pasarse por alto?

No se precipiten a pensar que su cónyuge tiene malas intenciones. Lo más seguro es que ninguno haya querido herir al otro. Pídanse perdón por cualquier daño que se hayan causado y hablen sobre lo que pueden hacer para que no vuelva a ocurrir. Sigan este consejo bíblico: “Háganse bondadosos unos con otros, tiernamente compasivos, y perdónense liberalmente unos a otros” (Efesios 4:32).

Sean realistas. La Biblia reconoce que los matrimonios tendrán problemas (1 Corintios 7:28). Así que cuando surja alguno, no concluyan que casarse fue un error. Resuelvan las diferencias juntos y “continúen soportándose [...] y perdonándose” (Colosenses 3:13).