En 1978, el doctor Hans Kristian Kotlar realizó sus primeras investigaciones en el Hospital Radiológico Noruego, donde estudió sobre el cáncer y el sistema inmunológico humano. Por aquel tiempo quiso saber más del origen de la vida. ¡Despertad! habló con él acerca de su trabajo y sus creencias.

¿Qué despertó su interés en el origen y el propósito de la vida?

Mi padre era católico y mi madre, protestante, pero ninguno de los dos le daba importancia a la religión. Yo de adolescente me preguntaba cuál sería el propósito de la vida. Leí libros sobre budismo, hinduismo e islam; incluso le pedí a Dios que me diera a conocer la verdad.

En la década de los setenta hubo grandes avances en el campo de la biología molecular, y me preguntaba si sería posible descubrir cómo comenzó la vida. Me fascinaban los mecanismos que componen la célula, así que decidí estudiar Biotecnología. Por cierto, la mayoría de mis profesores enseñaban que la vida había surgido por evolución, y yo sencillamente lo acepté.

¿Por qué le interesó la Biblia?

Cierto día llegaron a nuestro hogar dos testigos de Jehová. Aunque fueron muy amables, les dije de forma brusca que no me interesaba hablar con ellos. Mi esposa me oyó y dijo: “Fuiste muy descortés, Hans Kristian. Tú siempre has querido conocer el propósito de la vida”. Tenía razón. Me sentí avergonzado, de modo que salí corriendo para alcanzarlos. Hablamos un poco y les dije que quería saber si la Biblia era compatible con la ciencia.

¿Y qué hicieron ellos?

Me mostraron lo que la Biblia dice sobre la Fuente de la energía del universo. El versículo que me leyeron dice: “Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? [...] Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso  en poder, ninguna de ellas falta”. * Me dejaron intrigado. Sonaba lógico: tenía que haber una Fuente inteligente de energía responsable del orden del universo.

¿Qué pensó entonces sobre la evolución?

Poco a poco me fui dando cuenta de que las diversas teorías evolutivas carecen de pruebas científicas. Al contrario; básicamente son historias inventadas para tratar de explicar cómo pudieron surgir sin la guía de nadie los extraordinarios sistemas de los seres vivos, como el inmunológico. Cuanto más estudiaba dicho sistema, mejor comprendía lo complejo y eficiente que es. Mis investigaciones me llevaron a concluir que la vida ha sido diseñada por un Creador inteligente.

Mis investigaciones me llevaron a concluir que la vida ha sido diseñada por un Creador inteligente

¿Nos puede dar un ejemplo en el que se perciba diseño?

Claro. El sistema inmunológico es una impresionante maquinaria diseñada para protegernos de una amplia variedad de gérmenes, como las bacterias y los virus. Esa maquinaria se compone de dos sistemas que se complementan. El primero prepara un ataque contra los invasores en cuestión de horas. El segundo tarda varios días en responder, pero ataca con una precisión pasmosa; además, posee una excelente memoria, de modo que si un invasor regresa años más tarde, encontrará una respuesta inmediata. El conjunto funciona tan bien que rara vez nos percatamos de que hemos tenido una infección y de que ha sido eliminada. También es asombrosa la manera en que el sistema inmunológico distingue entre los agentes externos y los cientos de tipos de células que componen nuestro cuerpo.

Díganos qué sucede cuando un germen entra en nuestro cuerpo.

Los gérmenes entran en el cuerpo por el aliento, la comida, el tracto urogenital o la piel. Cuando el sistema inmunológico los detecta, desencadena una serie de reacciones en las que participan decenas de proteínas muy especializadas. Cada eslabón de la cadena activa al siguiente y ese, al siguiente, con lo cual se amplifica el contraataque. El proceso te deja con la boca abierta.

¿Podría decirse entonces que sus conocimientos científicos fortalecieron su fe en Dios?

¡Por supuesto! La capacidad y sofisticación del sistema inmunológico demuestra que existe un Creador sabio y que nos ama. También puedo decir que la ciencia ha fortalecido mi fe en la Biblia. Proverbios 17:22 dice que un corazón alegre es una buena medicina, y los científicos han descubierto que el estado de ánimo influye en el sistema inmunológico. Si nos estresamos, por ejemplo, se debilita.

¿Por qué muchos de sus colegas no creen en Dios?

Por varias razones. Algunos, como me pasó a mí, simplemente aceptan lo que les enseñan. Tal vez dan por un hecho que la evolución tiene respaldo científico. Otros no piensan mucho en el origen de la vida, lo cual es triste, pues me parece que deberían dedicarle más tiempo al tema.

¿Por qué se hizo testigo de Jehová?

Me sentí atraído por la hospitalidad de los Testigos y por su fe en la promesa del Creador de un futuro mejor. * Además, esa fe es producto de la investigación y se basa en la lógica, no en mitos o especulaciones. *