Tiene un promedio de tres crías por vez, y el período de gestación es de aproximadamente dos meses

EN EL corazón del árido desierto, un gato de las arenas aprovecha la densa oscuridad de la noche para salir de su guarida. Se detiene, mira a su alrededor y escucha con atención. Luego, con el vientre a ras del suelo, emprende sigiloso su caminata por la arena.

Así comienza una cacería que se extenderá por toda la noche. Tras lanzarse sobre su primera presa —un desprevenido jerbo—, seguirá atrapando otras; en su marcha tras ellas, caminará dando algún que otro brinco. Si caza más de lo que puede comer, entierra las sobras. Al amanecer regresa a su escondite y muy raras veces sale de allí durante el día. ¿Desea conocer más acerca de esta escurridiza criatura?

  • Su agudo sentido de audición le permite localizar a su presa aunque esta se halle bajo tierra

  • Los machos producen una especie de ladrido agudo para atraer a las hembras, las cuales pueden detectarlo desde muy lejos gracias a su fino oído

  • El vello que cubre sus patas le permite caminar por la arena sin hundirse ni quemarse

  •  El interior de las orejas está recubierto de un grueso vello blanco que protege sus oídos de la arena y el viento

  • No es fácil seguir el rastro del gato de las arenas, pues el vello que cubre las almohadillas de sus patas vuelve casi imperceptibles sus huellas

  • De su presa puede obtener el agua que necesita para sobrevivir

  • La temperatura de la arena del desierto de Karakum puede alcanzar 80°C (176°F). Y en ocasiones la temperatura ambiental desciende a -25°C (-13°F)