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Testigos de Jehová

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¡Despertad!  |  Noviembre de 2012

 Los jóvenes preguntan

¿Cómo puedo controlar el estrés?

¿Cómo puedo controlar el estrés?

¿Cuánto estrés tienes?

  • ¿Estrés? ¿Qué es eso?
  • Lo puedo controlar
  • Estoy llegando al límite
  • Me estoy ahogando

CONTROLAR el estrés es como transportar un gran contenedor. Un camión puede llevarlo fácilmente por todo el país. Pero un automóvil no; bastaría con una distancia corta para arruinar el motor. Lo mismo podría ocurrirle a tu “motor” si estás demasiado agobiado.

¿Te sientes así? No te preocupes; hay remedio. Para no acabar quemado tienes dos opciones: aligerar la carga o conseguir un “motor” más potente. Bueno, en realidad puedes hacer las dos cosas. Veamos cómo.

Aligera la carga

EL PROBLEMA: Tener un horario demasiado apretado.

“A veces, justo cuando más cosas tengo que hacer, una amiga viene y me pide un favor o que hagamos algo juntas. Me siento presionada porque no quiero hacerla sentir mal.” (Karina.) *

LA SOLUCIÓN: Aprende a decir no.

“La sabiduría está con los modestos”, afirma la Biblia (Proverbios 11:2). El que es modesto acepta sus limitaciones. La modestia te dará fuerzas para decir no cuando la carga sea demasiado pesada para ti.

Por supuesto, no siempre podrás decir que no; por ejemplo, cuando tus padres te pidan que colabores con las tareas de la casa. Pero si dejas que todo el mundo te dé trabajo, llegará el momento en que no des más. Recuerda que hasta los camiones más grandes tienen un límite de carga.

Sugerencia: Cuando te sientas presionado a decir que sí, prueba con algo como: “Déjame pensarlo”. Así podrás analizar con calma si realmente tienes el tiempo y las energías para hacer lo que te piden.

 EL PROBLEMA: Dejar las cosas para más adelante.

“Si una tarea me parece difícil, la dejo para otro momento, pero me quedo intranquila porque sé que aún está pendiente. Cuando por fin empiezo, tengo que hacerlo a la carrera, y eso me estresa.” (Selena.)

LA SOLUCIÓN: Empieza ya, aunque no acabes enseguida.

La Biblia aconseja: “No sean holgazanes en sus quehaceres” (Romanos 12:11). Realizar una tarea difícil ya es complicado de por sí. ¿Por qué complicarla todavía más dejándola para después? Lo único que conseguirás es prolongar la agonía.

Un buen incentivo puede ser una lista de tareas pendientes. Divide las más grandes en varias pequeñas. “Me encantan las listas —asegura Carol—. Siempre que puedo, escribo primero las tareas que menos me gustan. A medida que  las voy tachando, se me va haciendo más fácil avanzar. Cuando me doy cuenta, ya solo queda lo más divertido.”

Sugerencia: Si te cuesta mucho empezar una tarea, algo que te puede ayudar es programar una alarma para que suene en diez o quince minutos y arrancar de inmediato. Cuando suene la alarma, ya le habrás dedicado a la tarea diez o quince minutos. Ahora que ya has empezado, te será más fácil terminar.

Mantén ordenado tu cuarto. Si por la mañana tienes que abrirte camino entre el caos para encontrar los útiles o ropa limpia, tu nivel de estrés se disparará. Para empezar mejor el día, dedica cinco minutos la noche anterior a ordenar tus cosas

Consigue un “motor” más potente

Asegúrate de que tu “motor” pueda con la carga

 Cuida tu salud.

Los expertos concuerdan en que las personas más productivas son las que se alimentan bien, hacen ejercicio regularmente y duermen lo suficiente. * No te preocupes; cuidar tu salud no es tan complicado. Basta con unas cuantas ideas para comenzar. Hablemos, por ejemplo, del sueño. Intenta lo siguiente:

  1.  Duerme lo suficiente. Acuéstate y levántate siempre a la misma hora, al menos entre semana.
  2.  Relájate antes de dormir. Tres horas antes de irte a la cama ya no hagas ejercicio. Por la noche, evita las comidas pesadas y la cafeína.
  3.  Intenta que tu cuarto esté oscuro y tranquilo.

 Pide ayuda.

Pídeles ayuda a tus padres y amigos. ¿Realmente funciona? Claro. Los estudios demuestran que el apoyo emocional reduce el daño que el estrés ocasiona al corazón, los vasos sanguíneos y el sistema inmunitario.

Esos descubrimientos coinciden con lo que dice la Biblia. Proverbios 12:25 asegura: “La angustia del corazón deprime, una buena palabra reanima” (Nueva Biblia Española). Cuando uno se siente angustiado, o estresado, un amigo puede animarlo con “una buena palabra”. Y tal vez baste con eso para salir adelante.

¿Necesitas más sugerencias para controlar el estrés? Las encontrarás en los siguientes capítulos de los volúmenes 1 y 2 de Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas, editados por los testigos de Jehová:

VOLUMEN 1

  • Capítulo 18: ¿Será posible sobrellevar el estrés de la escuela?
  • Capítulo 21: ¿Cómo puedo aprovechar mejor mi tiempo?

VOLUMEN 2

  • Capítulo 26: ¿Cómo puedo controlar mis emociones?
  • Capítulo 27: ¿Por qué tengo que ser tan perfeccionista?

^ párr. 12 Se han cambiado algunos nombres.

^ párr. 24 Encontrarás sugerencias sobre alimentación y ejercicio en el capítulo 10 del libro Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas (volumen 1), editado por los testigos de Jehová.

¿POR QUÉ NO LES PREGUNTAS A TUS PADRES?

¿Qué cosas les causan estrés? ¿Qué es lo que más les ha funcionado para combatirlo?