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Testigos de Jehová

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¡Despertad!  |  Septiembre de 2008

 Los jóvenes preguntan

¿Cómo me quito el estrés escolar?

¿Cómo me quito el estrés escolar?

“El estrés de la escuela no se acaba porque uno crezca; solo cambian las causas.” (James, de Nueva Zelanda) *

“Sentía tanta presión en la escuela que muchas veces quería ponerme a llorar y gritar.” (Sharon, de Estados Unidos)

¿TE PARECE que tus padres simplemente no entienden la tremenda presión que soportas en la escuela? Quizás te digan que tú no tienes que pagar una hipoteca ni alimentar a una familia ni complacer a un patrón; pero es probable que sientas tanta presión como ellos, o más.

Solo ir y volver de la escuela ya puede ser estresante. “Muchas veces estallaban peleas en el autobús escolar—cuenta Tara, de Estados Unidos—. El conductor se detenía, y todos teníamos que bajarnos y esperar como mínimo media hora.”

¿Desaparece el estrés cuando llegas a clase? Para nada. Fíjate en lo que dicen estos jóvenes; tal vez te sientas identificado con algunos de ellos.

Estrés causado por los profesores.

“Mis profesores quieren que sobresalga y que saque las mejores notas posibles. Me siento muy presionada para conseguir su aprobación.” (Sandra, de Fiji.)

“Los profesores empujan a los estudiantes a sobresalir académicamente, sobre todo a los que tienen aptitudes. Quieren que triunfen a toda costa.” (April, de Estados Unidos.)

“Aunque tengas metas nobles, hay profesores que te hacen sentir como una basura porque no sigues las metas académicas que ellos consideran apropiadas para ti.” (Naomi, de Estados Unidos.)

 ¿Cómo te afecta el estrés causado por los profesores?

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Estrés causado por los compañeros.

“En la secundaria, los muchachos tienen más libertad y son más rebeldes. Si no te unes a ellos, piensan que no estás en la onda.” (Kevin, de Estados Unidos.)

“Todos los días me veo sometido a la tentación de beber y tener relaciones sexuales. A veces es muy difícil resistir.” (Aaron, de Nueva Zelanda.)

“Tengo 12 años, y lo que más me estresa es la presión para que tenga novio. Todos en la escuela me preguntan que hasta cuándo voy a estar sola.” (Alexandria, de Estados Unidos.)

“Me presionaban para que saliera con un muchacho; como me negué, me tacharon de lesbiana. Y eso fue cuando apenas tenía 10 años.” (Christa, de Australia.)

¿Cómo te afecta el estrés causado por los compañeros?

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Estrés por no saber cómo reaccionarán tus compañeros ante tus creencias.

“Es difícil hablar de tus creencias religiosas con tus compañeros porque no sabes cómo te van a ver después. Te preocupa que te tilden de rara.” (Carol, de Hawai.)

“Desde el principio de la secundaria, los muchachos se drogan, beben y tienen relaciones sexuales. Es una situación muy estresante, pues no quieres que se burlen de ti porque eres diferente y vives según las normas bíblicas.” (Susan, de Estados Unidos.)

¿Cómo te afectan las situaciones relacionadas con tus creencias religiosas?

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Otros factores estresantes.

Marca o escribe el que más te afecta.

  • Los exámenes

  • Las tareas

  • Las expectativas de tus padres

  • Tus propias expectativas

  • Abusones o acosadores sexuales

  • Otros ․․․․․

Cinco pasos para reducir el estrés

Siendo realistas, es imposible esperar que termines tus estudios sin ningún tipo de estrés. Claro, el estrés excesivo agobia. El sabio rey Salomón escribió: “La mera opresión puede hacer que un sabio se porte como loco” (Eclesiastés 7:7). Pero no tienes por qué dejar que la presión te enloquezca. La clave está en aprender a lidiar con ella.

Manejar el estrés es como levantar pesas: te fortalecerás si lo haces bien

Manejar el estrés es como levantar pesas. Para hacerlo bien, el atleta debe prepararse antes, alzar las pesas correctamente y no levantar más peso del debido. Si sigue estas recomendaciones, desarrollará su musculatura sin lastimarse; si no, corre el riesgo de sufrir desgarros musculares o fracturarse un hueso.

Del mismo modo, tú puedes controlar el estrés y salir adelante sin lastimarte. ¿Cómo? Sigue estos pasos.

  1. Determina las causas. “Sagaz es el que ha visto la calamidad y procede a ocultarse”, dice un sabio proverbio (Proverbios 22:3). Pero no podrás ocultarte del estrés severo, o evitarlo, a menos que determines primero a qué se debe. Así que repasa lo que escribiste antes. ¿Qué es lo que más estrés te produce?

  2. Investiga. Por ejemplo, si te abruma la cantidad de tareas que te mandan, examina  las sugerencias del artículo “Los jóvenes preguntan... ¿De dónde saco tiempo para hacer las tareas escolares?”, aparecido en ¡Despertad! del 22 de enero de 2004. Si te sientes presionado para participar en actos inmorales, hallarás recomendaciones útiles en el artículo “Los jóvenes preguntan... ¿Y si alguien quiere que seamos ‘amigos con derechos’?”, en el número de marzo de 2007.

  3. Prepárate con anticipación. Si te preocupa cómo reaccionarán tus compañeros cuando se enteren de tus creencias religiosas, no esperes a estar en un apuro para entonces pensar en lo que dirás o lo que harás (Proverbios 29:25). “Lo que a mí me ayudó fue estar preparada para la situación —señala Kelsey, de 18 años—. Ya había decidido cómo iba a explicar mis creencias.” Lo mismo hizo Aaron, un belga de 18 años: “Pensaba de antemano en qué preguntas me harían y entonces preparaba las respuestas. Si no lo hubiera hecho así, no habría sido capaz de hablar de lo que creía”.

  4. No lo dejes para después. Son pocos los problemas que se resuelven ignorándolos; al contrario, se agravan y generan más estrés. Por ejemplo, si eres testigo de Jehová, preséntate como tal lo antes posible; esto te dará verdadera protección. Marchet, de 20 años, cuenta: “Desde el mismo comienzo del año escolar iniciaba una conversación sobre algún tema que sabía que daría pie para explicar mis principios. Descubrí que cuanto más esperaba para identificarme como Testigo, más me costaba hacerlo. En cambio, me iba muy bien cuando daba a conocer mi postura y actuaba de acuerdo con mis convicciones a lo largo del año”.

  5. Pide ayuda. Hasta el levantador de pesas más fuerte tiene sus límites, y tú también los tienes. Ahora bien, no es necesario que lleves la carga solo (Gálatas 6:2). ¿Por qué no hablas con tus padres u otros cristianos maduros? Muéstrales las respuestas que diste a las preguntas de este artículo y habla con ellos de cómo pueden ayudarte a sobrellevar las presiones. Liz, de Irlanda, le contó a su padre sus temores de que se mofaran de ella por su fe. “Mi padre comenzó a orar conmigo todos los días antes de dejarme en la escuela —dice—. Eso siempre me daba seguridad.”

¿Estrés bueno?

Por raro que parezca, el hecho de que sientas cierto grado de estrés es bueno. ¿En qué sentido? Puede ser un indicador de que eres una persona diligente y de que tu conciencia no se ha vuelto vaga. Fíjate en lo que la Biblia dice al individuo que parece no sufrir ningún tipo de estrés: “¿Cuánto más seguirás durmiendo? ¿cuándo vas a despertar? Te duermes un poco, te tomas la siesta, tomas un descansito y te cruzas de brazos... ¡así acabarás en la más terrible pobreza!” (Proverbios 6:9-11, Traducción en lenguaje actual).

Heidi, de 16 años, lo resume muy bien diciendo: “La escuela puede parecer un lugar malísimo, pero las presiones que encuentras allí son las mismas que encontrarás en el lugar de trabajo”. Aunque lidiar con el estrés no es cosa fácil, si lo manejas adecuadamente, no te hará daño. De hecho, te hará una persona más fuerte.

 

^ párr. 3 Se han cambiado algunos nombres.

PARA PENSAR

  • ¿Qué síntomas pudieran indicar que estás bajo estrés?

  • ¿Por qué ser perfeccionista aumenta el estrés?

  • ¿Con quién podrías hablar si te sintieras agobiado por el estrés?

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