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Testigos de Jehová

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¡DESPERTAD! NÚM. 3, 2017

 AYUDA PARA LAS FAMILIAS | PADRES

La importancia de que los niños ayuden en casa

La importancia de que los niños ayuden en casa

EL PROBLEMA

En algunas familias se espera que los niños ayuden en las tareas domésticas, y ellos lo hacen sin protestar. En otras, los padres ya no esperan tanto de sus hijos, y estos —encantados— cada vez ayudan menos.

Esta tendencia se ha observado especialmente en países occidentales, donde los niños se están acostumbrando más a recibir que a dar. Un padre llamado Steven señala: “A los niños se les deja solos jugando con videojuegos, navegando por Internet o viendo la televisión. Se espera muy poco de ellos”.

¿Qué opina usted? ¿Sirven las tareas domésticas solo para mantener limpia la casa o pueden contribuir también al desarrollo del niño?

LO QUE DEBEN SABER

Algunos padres prefieren que sus hijos no ayuden en casa, sobre todo si estos ya tienen muchas tareas escolares y actividades extracurriculares. Pero veamos los beneficios de que los niños colaboren en el hogar.

Contribuye a su madurez. Los niños que colaboran en las tareas domésticas normalmente obtienen mejores calificaciones. Esto no sorprende, pues ayudar en casa hace que tengan más confianza en sí mismos, sean más disciplinados y fortalezcan su carácter, factores fundamentales para el aprendizaje.

Les enseña a ayudar a los demás. Se ha observado que es más probable que los niños que ayudan en casa participen en labores comunitarias cuando sean adultos. Esto tampoco sorprende, dado que las tareas domésticas les enseñan a anteponer las necesidades de otras personas a las suyas. Steven, citado antes, añade: “Si no se les pide que hagan nada en casa, los hijos piensan que todo el mundo debe estar a su servicio y crecen con una idea distorsionada de la vida, de lo que significa ser alguien responsable y trabajador”.

Fomenta la unidad familiar. Cuando los niños colaboran en casa, aprenden que son miembros valiosos de la familia y que, además, tienen una responsabilidad hacia ella. Esta lección podría perderse si los padres dan más prioridad a las actividades extraescolares que a las tareas del hogar. Pregúntese: “¿De qué vale que mi hijo forme parte  de un equipo de fútbol, pero no se sienta parte de la familia?”.

LO QUE PUEDEN HACER

Empiecen cuanto antes. Hay quienes afirman que los padres deben encargarles tareas a los niños a partir de los tres años. Otros recomiendan que lo hagan cuando tienen dos años o incluso menos. ¿Por qué? Porque desde muy pequeños les encanta trabajar con sus padres e imitarlos (texto bíblico clave: Proverbios 22:6).

Asignen las tareas en función de la edad. Por ejemplo, un niño de tres años puede recoger los juguetes, limpiar algo que haya derramado o clasificar ropa para lavarla. Los niños mayores pueden pasar la aspiradora, lavar el automóvil o hasta cocinar. Tomen en cuenta las habilidades de su hijo. Quizás les sorprenda el entusiasmo con el que atenderá sus tareas.

Den prioridad a las tareas del hogar. Esto puede ser difícil si todos los días su hijo tiene una montaña de tareas escolares. Sin embargo, según el libro The Price of Privilege, librarlo de ayudar en casa para que saque buenas notas “es señal de que se han establecido mal las prioridades”. Como mencionamos antes, colaborar en el hogar ayuda a los niños a ser mejores estudiantes. Además, aprenden lecciones que los preparan para cuando tengan su propia familia (texto bíblico clave: Filipenses 1:10).

Concéntrense en el objetivo. Puede que su hijo tarde más en terminar una tarea de lo que a usted le gustaría o que no la haga bien del todo. En ese caso, resista el impulso de acabarla usted. Su objetivo no debe ser que su hijo realice la tarea tan bien como un adulto, sino que aprenda a ser responsable y a disfrutar del trabajo (texto bíblico clave: Eclesiastés 3:22).

Piensen en la verdadera recompensa. Hay quienes opinan que pagar a los hijos por ayudar en casa les enseña a ser responsables. Pero otros dicen que así los niños solo se concentran en lo que pueden obtener de la familia y no en lo que pueden dar. Además, cuando no necesiten dinero, podrían negarse a colaborar. Si esto sucediera, no se estaría logrando el objetivo. ¿Qué aprendemos? Que es mejor que el dinero que den a sus hijos no sea por ayudar en casa.