Muchos fundamentalistas religiosos creen que la Tierra y todo cuanto hay en ella fue creado en seis días de veinticuatro horas, apenas unos milenios atrás. Los ateos, por su parte, sostienen que Dios no existe, que la Biblia es una colección de mitos y que todas las formas de vida son producto de procesos aleatorios no dirigidos.

La mayoría de las personas adoptan posiciones intermedias. El hecho de que usted esté leyendo este folleto probablemente indica que es una de ellas. Quizás crea en Dios y respete la Biblia, pero al mismo tiempo valore la opinión de científicos influyentes, con una alta formación, que no creen que la vida fue obra de un Creador. Y si tiene hijos, tal vez se plantee qué les responderá cuando le pregunten acerca de la evolución y la creación.

¿Cuál es la finalidad de este folleto?

La presente obra no pretende ridiculizar las opiniones de los fundamentalistas ni de los que optan por no creer en Dios; más bien, su intención es animar al lector a que reconsidere la base de algunas de sus creencias. Este folleto aborda el relato bíblico de la creación desde un ángulo distinto al concepto popular y nos ayuda a ver que sí importa lo que uno crea acerca del origen de la vida.

¿Aceptará usted la palabra de los que afirman que no existe un Creador inteligente y que la Biblia no es fidedigna, o investigará lo que dicen las Escrituras? ¿Qué enseñanzas son dignas de su fe y confianza: las de la Biblia, o las de los evolucionistas? (Hebreos 11:1.) Lo invitamos a analizar los hechos.