ÚLTIMAMENTE se ha dado cuenta de que su vecino les ha estado observando a usted y a su familia. Hoy, como de costumbre, usted lo saluda al verlo. Él le devuelve el saludo y le hace una seña para que se acerque. “Permítame hacerle una pregunta —le dice—. ¿Qué es lo que hace que ustedes sean tan diferentes?” “¿Por qué lo pregunta?”, responde usted. “Bueno —contesta él—, ustedes son testigos de Jehová, ¿verdad? Veo que no son como los demás. Son muy distintos a la gente de otras religiones: no celebran las fiestas, no participan en la política ni en las guerras. Ninguno de ustedes fuma. Y su familia parece tener unas normas morales muy elevadas. ¿Por qué son tan diferentes en tantas cosas?”

La respuesta es muy sencilla: regimos nuestra vida por las normas del Reino de Dios. Jesús, nuestro Rey, está siempre refinándonos, o purificándonos. Él nos ayuda a seguir sus pisadas y eso hace que nos destaquemos como diferentes en este mundo malvado. En esta sección veremos cómo el Rey Mesiánico ha estado refinando al pueblo de Dios en sentido espiritual, moral y organizativo, para la gloria de Jehová.