LUCAS 10:1-24

  • JESÚS ELIGE A 70 DISCÍPULOS Y LOS ENVÍA A PREDICAR

El año 32 está llegando a su fin, y ya hace unos tres años que Jesús se bautizó. Él y sus discípulos han celebrado la Fiesta de los Tabernáculos en Jerusalén, y es posible que todavía estén cerca de allí (Lucas 10:38; Juan 11:1). Jesús pasa la mayor parte de los últimos seis meses de su ministerio en las regiones de Judea y Perea —esta última al otro lado del río Jordán—, pues en estas zonas también tiene que predicar.

Hace algún tiempo, después de la Pascua del año 30, Jesús se quedó varios meses predicando en Judea y luego atravesó Samaria. Más tarde, alrededor de la Pascua del año 31, los judíos de Jerusalén trataron de matarlo. Después de aquello, Jesús pasó un año y medio predicando sobre todo en Galilea, al norte. Durante todo ese tiempo, muchos se hicieron seguidores suyos. Estando en Galilea, Jesús capacitó a sus apóstoles y luego les dio la siguiente instrucción: “Vayan predicando: ‘El Reino de los cielos se ha acercado’” (Mateo 10:5-7). Ahora, organiza una campaña de predicación en Judea.

Para empezar, Jesús elige a 70 discípulos y los envía de dos en dos. Así que hay 35 equipos predicando el Reino en la zona, donde “la cosecha realmente es mucha, pero los trabajadores son pocos” (Lucas 10:2). Jesús les dice que vayan delante de él a los lugares adonde piensa ir. Los 70 discípulos deben curar a los enfermos y difundir el mensaje que Jesús ha estado proclamando.

Jesús no les dice que vayan a enseñar a las sinagogas. Más bien, les dice que vayan a predicar por las casas y les manda: “En cualquier casa donde entren, primero digan: ‘Que esta casa tenga paz’. Y, si hay allí un amigo de la paz, la paz que le desean se quedará con él”. ¿Qué mensaje deben llevar los discípulos? “El Reino de Dios se ha acercado a ustedes” (Lucas 10:5-9).

Estas instrucciones de Jesús se parecen a las que les dio a los 12 apóstoles cuando, más o menos un año antes, los envió a predicar. Jesús también les explica que no todo el mundo los recibirá bien. Pero con sus esfuerzos prepararán el terreno para que, cuando llegue Jesús poco después, muchos quieran conocerlo y aprender de él.

Los 35 equipos de evangelizadores del Reino no tardan mucho en regresar adonde está Jesús. Cuando lo hacen, le dicen contentísimos: “Señor, hasta los demonios quedan sometidos a nosotros cuando usamos tu nombre”. Sin duda, a Jesús le emociona mucho escuchar esa  buena noticia, pues les dice: “Veo a Satanás ya caído como un rayo del cielo. Miren, les he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones” (Lucas 10:17-19).

Con eso, Jesús les está asegurando a sus seguidores que podrán superar situaciones peligrosas, que serán capaces de “pisotear serpientes y escorpiones”, por así decirlo. Además, les da la seguridad de que en el futuro Satanás caerá del cielo. Jesús también ayuda a los 70 discípulos a ver lo que es importante de verdad a largo plazo, al decirles: “No se alegren porque los espíritus quedan sometidos a ustedes. Más bien, alégrense porque sus nombres han sido escritos en los cielos” (Lucas 10:20).

Jesús está muy feliz y alaba a su Padre delante de todos por usar a estos humildes siervos de un modo tan impresionante. Dirigiéndose a sus discípulos, dice: “Felices los ojos que ven lo que ustedes están viendo. Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver las cosas que ustedes están observando, pero no las vieron, y oír las cosas que ustedes están oyendo, pero no las oyeron” (Lucas 10:23, 24).