Seguro que a usted le gusta recibir buenas noticias. ¿Sabía que Jehová, el Creador del universo, tiene buenas noticias para usted y su familia?

Estas se encuentran en la Biblia, una obra que Jehová hizo que se escribiera hace muchísimos años, especialmente en cuatro libros que llevan el nombre de las personas que los escribieron: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Pues bien, esta publicación se centra en estos cuatro libros de la Biblia.

Mucha gente llama a estos relatos los cuatro Evangelios. La palabra evangelio quiere decir “buena noticia”, y lo cierto es que estos cuatro libros contienen buenas noticias sobre Jesús. ¿Cuáles? Que Jesús es el medio que Dios ha dispuesto para nuestra salvación y que, como Rey del Reino celestial de Dios, traerá bendiciones eternas a todos los que demuestren fe en él (Marcos 10:17, 30; 13:13).

¿POR QUÉ HAY CUATRO EVANGELIOS?

Quizás nos preguntemos por qué Dios inspiró cuatro diferentes relatos sobre la vida y las enseñanzas de Jesús.

En realidad, fue bueno que lo hiciera. Pongamos un ejemplo. Imaginemos a cuatro hombres junto a un profesor famoso. El que está enfrente del profesor es cobrador de impuestos. El que está a su derecha es médico. El que está a su izquierda es pescador y muy buen amigo de él. Y el cuarto hombre, que está a su espalda, es el más joven de todos. Los cuatro son personas sinceras, pero tienen inquietudes y puntos de vista diferentes. Si cada uno de ellos escribe un relato sobre las enseñanzas y actividades del maestro, lo más probable es que las cuatro versiones recojan distintos detalles y sucesos. Al leer los cuatro escritos teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista y objetivos de sus escritores, podremos hacernos  una idea completa de lo que el maestro dijo e hizo. De la misma manera, tener cuatro relatos de la vida de Jesús, el Gran Maestro, es una ventaja.

Sigamos con el ejemplo. Supongamos que el cobrador de impuestos quiere atraer a los lectores de origen judío, así que presenta algunos sucesos y enseñanzas para ayudar particularmente a ese grupo de personas. En cambio, el médico prefiere destacar las curaciones de enfermos y lisiados. Por eso omite algunos detalles que sí incluye el cobrador de impuestos, o los presenta en orden diferente. Por otro lado, el amigo del maestro se centra en las cualidades y sentimientos de este, mientras que la narración del más joven es breve y concisa. Aun así, todas las versiones son exactas. Pues lo mismo ocurre con los Evangelios: el que haya cuatro relatos de la vida de Jesús nos ayuda a comprender mejor sus actividades, sus enseñanzas y su personalidad.

La gente suele decir “el Evangelio de Mateo”, “el Evangelio de Juan”, y así sucesivamente. Esto es correcto, ya que cada uno de ellos contiene “las buenas noticias acerca de Jesucristo” (Marcos 1:1). Sin embargo, en el sentido más amplio, solo hay un evangelio, y lo tenemos disponible en cuatro diferentes relatos.

Muchos investigadores han comparado y ordenado los sucesos de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Eso fue lo que hizo el escritor sirio Taciano, quien reconocía que esos cuatro libros eran exactos y habían sido inspirados por Dios. Alrededor del año 170 escribió el Diatessaron, una obra que combina en un solo relato los acontecimientos de la vida y el ministerio de Jesús.

Este libro, titulado Jesús: el camino, la verdad y la vida, es una obra similar, pero más exacta y completa. Eso es posible porque ahora comprendemos mejor el significado de muchos ejemplos y parábolas de Jesús, así como el cumplimiento de muchas de sus profecías. Esto hace que entendamos con más claridad lo que hizo y dijo Jesús, y el orden en el que ocurrieron los hechos que se narran. Además, los descubrimientos arqueológicos nos ayudan a entender ciertos detalles y los puntos de vista de los escritores. Aunque no podemos estar absolutamente seguros del orden en el que sucedieron todos los hechos, este libro los presenta en un orden lógico y razonable.

EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA

Cuando leamos este libro, tengamos presente el mensaje principal que transmite. Recordemos lo que Jesucristo le dijo al apóstol Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre si no es por medio de mí” (Juan 14:6).

Este libro nos ayudará a entender por qué Jesús es sin duda “el camino”. Solo mediante Jesús podemos orarle a Jehová, reconciliarnos con él y obtener su aprobación (Juan 16:23; Romanos 5:8).

Jesús también es “la verdad”. Él dijo la verdad y vivió de acuerdo con ella. Además, muchas profecías llegaron a “ser sí mediante él”, lo que nos ayuda a entender el papel fundamental que tiene en el cumplimiento del propósito de Dios (2 Corintios 1:20; Juan 1:14; Apocalipsis 19:10).

Y, por último, Jesucristo es “la vida”. Gracias al rescate, que pagó entregando su vida perfecta y derramando su sangre, Cristo nos dio la posibilidad de alcanzar “la vida que realmente es vida”, es decir, “la vida eterna” (1 Timoteo 6:12, 19; Efesios 1:7; 1 Juan 1:7). Él también será “la vida” para millones de personas que han muerto pero que resucitarán con la esperanza de vivir para siempre en el Paraíso (Juan 5:28, 29).

Todos debemos entender y valorar el papel de Jesús en el propósito de Dios. Sin duda, disfrutaremos mucho aprendiendo sobre Jesús, “el camino, la verdad y la vida”.