UN POCO después de haber sanado a los dos mendigos ciegos, Jesús viene a una aldea pequeña cerca de Jerusalén. Dice a dos de sus discípulos: ‘Entren en la aldea y hallarán un asno joven. Desátenlo y tráiganmelo.’

Cuando le traen el asno, Jesús se sienta sobre él. Entonces viaja sobre él a Jerusalén, que está a poca distancia. Cuando se acerca a la ciudad, una gran muchedumbre sale a recibirlo. La mayoría de la gente se quita sus mantos y los pone en el camino. Otros ponen ramas de palmeras, y gritan: ‘¡Dios bendiga al rey que viene en el nombre de Jehová!’

Mucho tiempo atrás en Israel los nuevos reyes entraban en Jerusalén sobre un asno para mostrarse al pueblo. Esto es lo que Jesús hace. Y estas personas están mostrando que quieren que Jesús sea su rey. Pero no toda la gente lo quiere. Esto lo podemos ver por lo que sucede cuando Jesús va al templo.

En el templo Jesús sana a personas que están ciegas y tullidas. Cuando los niñitos ven esto, gritan alabanzas a Jesús. Pero esto hace que los sacerdotes se enojen, y le dicen a Jesús: ‘¿Oyes lo que están diciendo los niños?’

‘Sí,’ dice Jesús. ‘¿Nunca han leído en la Biblia donde dice: “De la boca de niñitos Dios sacará alabanza?”’ Así que los niños siguen alabando al rey dado por Dios.

Nosotros queremos ser como esos niños, ¿verdad? Puede ser que algunas personas quieran que dejemos de hablar acerca del reino de Dios. Pero nosotros seguiremos hablándoles a otros sobre las cosas maravillosas que Jesús hará para la gente.

Cuando Jesús estaba en la Tierra no era el tiempo para que él empezara a reinar. ¿Cuándo es ese tiempo? Los discípulos querían saberlo. Leamos de esto ahora.