“Con el que se mantiene limpio te mostrarás limpio” (SALMO 18:26).

1-3. a) ¿Por qué se aseguran los padres de que sus hijos estén limpios? b) ¿Por qué quiere Jehová que sus siervos sean limpios?

IMAGINE a una madre que prepara a su hijito para ir a la escuela. Ella se asegura de que el niño se haya bañado y de que su ropa esté limpia y en buen estado. Esto lo ayuda a mantenerse sano y les muestra a los demás que sus padres lo cuidan bien.

2 Jehová es nuestro Padre y quiere que seamos limpios y puros (Salmo 18:26). Él sabe que esto nos beneficia.  Además, al ser limpios, le damos gloria (Ezequiel 36:22; lea 1 Pedro 2:12).

3 Pero ¿qué significa ser limpios, y por qué nos beneficia? Al analizar esta pregunta, tal vez nos demos cuenta de que debemos hacer algunos cambios.

¿POR QUÉ DEBEMOS SER LIMPIOS?

4, 5. a) ¿Por qué debemos ser limpios? b) ¿Qué nos enseña la creación sobre lo que Jehová piensa de la limpieza?

4 Jehová nos da el mejor ejemplo de limpieza y pureza (Levítico 11:44, 45). Así que la razón principal para ser limpios es que queremos ser “imitadores de Dios” (Efesios 5:1).

5 La creación nos enseña mucho sobre lo que Jehová piensa de la limpieza. Él creó procesos naturales que mantienen limpios el aire y el agua (Jeremías 10:12). La Tierra tiene muchas formas de limpiarse a sí misma aunque los humanos la contaminemos. Por ejemplo, Jehová creó unos seres vivos muy pequeños llamados microbios, que solo pueden verse con un microscopio. Los microbios pueden transformar desechos tóxicos en sustancias inofensivas. Este proceso es impresionante. Los científicos incluso usan algunos microbios para limpiar lugares contaminados (Romanos 1:20).

6, 7. ¿Cómo mostró la Ley de Moisés que los siervos de Jehová deben ser limpios?

6 La Ley que Jehová le dio a su pueblo mediante Moisés también muestra la importancia de ser limpios. Por ejemplo, para que Jehová aceptara la adoración de los israelitas, ellos tenían que estar limpios en sentido físico. El día que el sumo sacerdote entraba en  el Santísimo, debía bañarse dos veces (Levítico 16:4, 23, 24). Y los otros sacerdotes tenían que lavarse las manos y los pies antes de ofrecer sacrificios (Éxodo 30:17-21; 2 Crónicas 4:6). En algunos casos, el castigo por desobedecer las leyes sobre la limpieza era la muerte (Levítico 15:31; Números 19:17-20).

7 ¿Y qué sucede hoy día? La Ley de Moisés nos enseña muchas cosas sobre lo que Jehová piensa. Estaba claro que sus siervos tenían que ser limpios. Y el punto de vista de Jehová no ha cambiado (Malaquías 3:6). Él quiere que sus siervos de hoy también sean limpios (Santiago 1:27).

¿QUÉ SIGNIFICA SER LIMPIOS?

8. ¿En qué aspectos debemos ser limpios?

8 Para que Jehová nos vea como personas limpias, no solo debemos mantener limpios el cuerpo, la ropa y la casa. Todo aspecto de nuestra vida debe ser limpio, lo que incluye nuestra adoración, nuestra conducta y nuestros pensamientos.

9, 10. ¿Qué debemos hacer para que nuestra adoración sea limpia?

9 Adoración limpia. No podemos tener ninguna relación con la religión falsa. Cuando los israelitas eran prisioneros en Babilonia, vivían rodeados de gente que adoraba dioses falsos y practicaba rituales inmorales. Isaías profetizó que los israelitas volverían a su tierra y que pondrían en marcha otra vez la adoración pura. Jehová les dijo: “Sálganse de allí, no toquen nada inmundo; sálganse de en medio de ella, manténganse limpios”. No podían mezclar la adoración a Jehová con las enseñanzas, tradiciones y  costumbres de la religión falsa de Babilonia (Isaías 52:11).

10 Hoy día, los cristianos verdaderos también rechazamos la religión falsa (lea 1 Corintios 10:21). Por todo el mundo, hay muchas creencias, tradiciones y costumbres basadas en enseñanzas de la religión falsa. Por ejemplo, la gente de muchas culturas cree que tenemos un alma inmortal, y hay muchas costumbres basadas en esta creencia (Eclesiastés 9:5, 6, 10). Los cristianos tenemos que rechazar estas costumbres. Puede que nuestros familiares nos presionen para que participemos en ellas. Pero no nos dejamos convencer, pues queremos que Jehová nos considere limpios (Hechos 5:29).

11. ¿Qué debemos hacer para tener una conducta limpia?

11 Conducta limpia. Para ser limpios a la vista de Jehová, debemos evitar toda clase de inmoralidad sexual (lea Efesios 5:5). Jehová nos dice en su Palabra: “Huyan de la fornicación” o inmoralidad sexual. Él deja muy claro que las personas que llevan una vida inmoral y no se arrepienten no “heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9, 10, 18; vea la nota 22).

12, 13. ¿Por qué debemos tener pensamientos limpios?

12 Pensamientos limpios. Muchas veces, lo que pensamos influye en lo que hacemos (Mateo 5:28; 15:18, 19). Los pensamientos limpios nos llevarán a actuar de forma limpia. Es cierto que, como somos imperfectos, a veces tenemos malos pensamientos. Pero, cuando eso nos pase, debemos rechazarlos de inmediato. Si no lo hacemos, con el tiempo nuestro corazón dejará de ser limpio, y tal vez deseemos  hacer las cosas en las que seguimos pensando. Para que no nos pase eso, debemos llenar la mente de pensamientos puros (lea Filipenses 4:8). Así que evitamos el entretenimiento inmoral o violento. Escogemos con mucho cuidado lo que leemos, lo que vemos y los temas de los que hablamos (Salmo 19:8, 9).

13 Para continuar en el amor de Dios, nuestra adoración, conducta y pensamientos deben ser limpios. Pero, como veremos ahora, Jehová también quiere que seamos limpios en sentido físico.

¿CÓMO PODEMOS SER LIMPIOS EN SENTIDO FÍSICO?

14. ¿Por qué es importante que seamos limpios en sentido físico?

14 Mantener limpios nuestro cuerpo y entorno es bueno para nosotros y para los que nos rodean. Nos sentimos bien, y a los demás les gusta estar con nosotros. Pero la razón más importante para ser limpios en sentido físico es que esto da gloria a Jehová. Piense en lo siguiente: si ve que un niño siempre está sucio, puede que usted piense mal de sus padres. De manera parecida, si no estamos limpios y bien arreglados, puede que la gente piense mal de nuestro Padre, Jehová. Pablo dijo: “De ninguna manera estamos dando causa alguna para tropiezo, para que no se encuentre falta en nuestro ministerio; antes bien, de toda manera nos recomendamos como ministros de Dios” (2 Corintios 6:3, 4).

Los siervos de Jehová debemos mantener limpios nuestro cuerpo y nuestro entorno.

15, 16. ¿Qué debemos hacer para mantenernos limpios?

15 Nuestro cuerpo y ropa. Mantenernos limpios debe ser un hábito diario. Por ejemplo, nos bañamos  con regularidad, todos los días si es posible. Nos lavamos las manos con agua y jabón, sobre todo antes de cocinar o comer y, por supuesto, siempre después de ir al baño o tocar algo sucio. Quizás pensemos que lavarnos las manos no es tan importante, pero es necesario hacerlo para que las bacterias y las enfermedades no se extiendan. Incluso puede salvar vidas. Por otro lado, si no tenemos un inodoro o un sistema de desagüe o alcantarillado, podemos buscar otra forma adecuada de deshacernos de los excrementos. Por ejemplo, los israelitas los enterraban lejos de las casas y de los lugares de donde sacaban agua (Deuteronomio 23:12, 13).

16 No es necesario que nuestra ropa sea cara, muy elegante o que esté a la última moda. Pero debe estar  limpia y en buen estado (lea 1 Timoteo 2:9, 10). Queremos que nuestra apariencia siempre dé gloria a Jehová (Tito 2:10).

17. ¿Por qué debemos mantener limpios nuestra casa y entorno?

17 Nuestra casa y entorno. Sin importar dónde vivamos, debemos mantener limpia nuestra casa. También nos aseguramos de que nuestro automóvil, moto, bicicleta o cualquier vehículo que tengamos esté limpio, sobre todo cuando vamos a las reuniones o a predicar. Después de todo, cuando predicamos, le hablamos a la gente de un paraíso en una Tierra limpia (Lucas 23:43; Revelación [Apocalipsis] 11:18). La apariencia de nuestra casa y entorno demuestra si ya nos estamos preparando para vivir en ese mundo limpio.

18. ¿Por qué queremos mantener limpios nuestros lugares de adoración?

18 Nuestros lugares de adoración. Demostramos que la limpieza es importante para nosotros al mantener limpio nuestro lugar de adoración, ya sea el Salón del Reino o el lugar donde celebramos asambleas. A muchas personas que vienen al salón por primera vez les llama la atención lo limpio que está. Esto le da gloria a Jehová. Todos los miembros de la congregación tenemos la oportunidad de limpiar nuestro salón y mantenerlo en buenas condiciones (2 Crónicas 34:10).

DEJEMOS LOS HÁBITOS SUCIOS

19. ¿Qué malos hábitos debemos evitar?

19 Aunque la Biblia no menciona todos los malos hábitos que debemos evitar, sí nos da principios que  nos permiten saber lo que Jehová piensa de esas cosas. Él no quiere que fumemos, que bebamos en exceso o que nos droguemos. Si somos amigos de Dios, evitaremos estos hábitos, pues respetamos mucho el regalo de la vida. Los malos hábitos pueden acortar nuestra vida, dañar nuestra salud y perjudicar a quienes nos rodean. Muchas personas intentan dejar estos vicios por motivos de salud. Pero los amigos de Dios tenemos la mejor razón para dejarlos: amamos a Jehová. Una mujer joven dijo: “Con la ayuda de Jehová, conseguí limpiar mi vida y dejar las adicciones”. Y añadió: “Si hubiera tenido que realizar todos esos cambios por mí misma, creo que jamás lo habría logrado”. Veamos cinco principios bíblicos que nos ayudarán a dejar los hábitos sucios.

20, 21. ¿De qué hábitos quiere Jehová que nos liberemos?

20 “Dado que tenemos estas promesas, amados, limpiémonos de toda contaminación de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1). Jehová quiere que nos liberemos de todos los hábitos sucios que dañan la mente o el cuerpo.

21 Una razón muy importante para limpiarnos “de toda contaminación” se encuentra en 2 Corintios 6:17, 18, donde Jehová nos dice: “Dejen de tocar la cosa inmunda” o sucia. A continuación, nos promete: “Yo seré para ustedes padre, y ustedes me serán hijos e hijas”. Igual que un padre ama a sus hijos, Jehová nos amará si evitamos todo lo que nos haga sucios o impuros a sus ojos.

22-25. ¿Qué principios bíblicos nos ayudan a evitar hábitos sucios?

 22 “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Este es el mandamiento más importante (Mateo 22:38). Jehová merece que lo amemos por completo, con todo lo que somos, sentimos y pensamos. No podemos amarlo por completo si hacemos cosas que acortan nuestra vida y dañan nuestro cerebro, ¿verdad? Más bien, debemos hacer todo lo posible por demostrar que respetamos la vida que nos ha dado.

23 “[Jehová] da a toda persona vida y aliento y todas las cosas” (Hechos 17:24, 25). Si un amigo le diera a usted un regalo especial, ¿lo tiraría a la basura o lo destruiría? La vida es un maravilloso regalo de Jehová. Como la valoramos muchísimo, queremos usarla para darle gloria (Salmo 36:9).

24 “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). Los hábitos sucios no solo nos dañan a nosotros. También pueden perjudicar a quienes nos rodean, que suelen ser las personas que más amamos. Por ejemplo, alguien que vive con un fumador puede llegar a tener graves problemas de salud solo por respirar el humo del tabaco. Si dejamos los malos hábitos, les demostramos a los demás que los amamos (1 Juan 4:20, 21).

25 “Continúa recordándoles que estén en sujeción y sean obedientes a los gobiernos y a las autoridades” (Tito 3:1). En muchos países, hay leyes que prohíben tener o usar ciertas drogas. Como Jehová nos manda respetar a los gobiernos, obedecemos esas leyes (Romanos 13:1).

Al mantenernos limpios y puros, damos gloria a Jehová.

26. a) ¿Qué es posible que debamos hacer para ser amigos de Jehová? b) ¿Por qué mantenernos limpios a los ojos de Dios es el mejor modo de vivir?

 26 Tal vez nos demos cuenta de que debemos hacer algunos cambios para ser amigos de Jehová. En ese caso, debemos hacerlos lo antes posible. No siempre es fácil dejar un hábito sucio. Pero podemos lograrlo, pues Jehová promete ayudarnos. Él nos dice: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar” (Isaías 48:17). Si nos esforzamos al máximo por mantenernos limpios y puros, daremos gloria a Jehová.