Sanath y Vasana se entusiasmaron mucho al saber que la Tierra llegaría a estar poblada de personas buenas y honradas entre las cuales reinaría el amor. Se imaginaron lo hermoso que sería vivir en un mundo sin hambre, enfermedades ni muerte, un mundo de paz y felicidad. ¡Cuánto anhelaban aquello!

—Pero ¿cuándo sucederá todo eso? —preguntó Sanath a Buddhika.

—¡Qué curioso que hagas esa pregunta! ¿Alguna vez has escuchado hablar de cierto hombre llamado Jesús?

—Sí, sé que dijo cosas muy sabias. ¿Y él qué tiene que ver?

—Pues que hace unos dos mil años, cuando estuvo en la Tierra, sus discípulos le preguntaron lo mismo —prosiguió Buddhika, refiriéndose al pasaje de Mateo 24:3—. Para responderles, Jesús les dio una señal. Les dijo que cuando ciertos acontecimientos sucedieran al mismo tiempo, el cambio prometido estaría cerca.

Los sucesos que componen “la señal” anuncian un cambio inminente. ¿Los está viendo?

—¿Una señal? —inquirió Sanath—. Eso suena muy interesante. ¿En qué consistía exactamente?

—La Biblia misma nos dice cuáles son los acontecimientos que compondrían la señal. Veamos algunos de ellos.

  • “Se levantará nación contra nación y reino contra reino.” (Mateo 24:7.)

  • “Habrá escaseces de alimento.” (Mateo 24:7.)

  •  “Aumento del desafuero [o de la maldad].” (Mateo 24:12.)

  • “Grandes terremotos.” (Lucas 21:11.)

  • “En un lugar tras otro pestes.” (Lucas 21:11.)

Enseguida, Sanath y Vasana reconocieron que todas esas cosas están ocurriendo en la actualidad. Por eso mismo les preocupa tanto el futuro.

—El hecho de que la señal se esté cumpliendo significa que Jehová pronto establecerá su gobierno sobre la Tierra. Y en la Biblia, a ese nuevo gobierno se le llama el Reino de Dios —explicó Buddhika, quien pasó a leer un versículo bíblico donde se revela lo que ese Reino hará dentro de poco.

  • “En los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.” (Daniel 2:44.)

—Cuando el Reino de Dios rija la Tierra —continuó Buddhika—, la maldad, la injusticia y la corrupción habrán desaparecido para siempre. ¿No creen que será maravilloso?

Muy emocionados de saber todo esto, Sanath y Vasana sintieron muchas ganas de vivir en ese pacífico nuevo mundo.

—¿Qué tenemos que hacer Vasana y yo para estar allí? —preguntó Sanath.

—Bueno, ustedes saben que las cosas que valen la pena conllevan esfuerzo —respondió Buddhika—. Pensemos en  el caso de Adán y Eva y lo que ellos perdieron. ¿Qué podemos aprender de la forma en que obraron?

—Que por no obedecer las normas de Dios, perdieron su vida perfecta en el Paraíso.

—Pues así como Jehová les fijó normas a ellos, a nosotros también. Y si queremos estar en el Paraíso que pronto traerá, tenemos que aprender acerca de Dios, saber cuáles son sus normas y vivir en armonía con ellas.

Esto le pareció muy lógico a Sanath, pero se preguntaba cómo podrían lograrlo él y su esposa.

Jehová nos invita a andar en el camino de la paz y la felicidad

—Obedecer a Jehová no es demasiado difícil, pues, cual Padre que ama a sus hijos, solo nos pide que hagamos cosas que son para nuestro bien. Además, no solo nos muestra el camino que lleva a ese pacífico nuevo mundo, sino que nos ofrece su guía a lo largo del trayecto —aseguró Buddhika, tras lo cual les leyó esta invitación registrada en la Biblia:

  • “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar. ¡Oh, si realmente prestaras atención a mis mandamientos! Entonces tu paz llegaría a ser justamente como un río, y tu justicia como las olas del mar. Y tu prole llegaría a ser justamente como la arena, y los descendientes de tus entrañas como los granos de ella. El nombre de uno no sería cortado, ni sería aniquilado de delante de mí.” (Isaías 48:17-19.)

Estas bellas palabras conmovieron a Sanath y Vasana, quienes de veras anhelaban vivir de un modo que  beneficiara a su familia. Para ellos, no había nada mejor que verse con sus hijos en un mundo de paz y justicia.

—Ustedes pueden disfrutar de todas estas bendiciones si aprenden lo que Jehová nos enseña y hacen lo posible por obedecerle —les dijo Buddhika.

—¿Dónde podemos aprender eso? —preguntó Sanath entusiasmado—. ¿Podrían ayudarnos Anushka y tú?

—Claro que sí, nos encantaría. Es más, nosotros contamos con algo que les ayudará a encontrar el camino de la paz y la felicidad y a seguir andando en él.