Cuando Sanath volvió del trabajo, Vasana le contó todas las cosas que Anushka le había enseñado. Aunque a él le resultaron muy interesantes, estaba algo escéptico. Y es que había oído a muchas personas hablar sobre distintas maneras de alcanzar la paz y la felicidad. Con todo, decidió ir el sábado a hablar con su vecino.

—Así es, Sanath, ese libro es la Biblia —le dijo Buddhika—. La he estado leyendo y estoy convencido de que es exacta y confiable.

—Muchas religiones y filosofías dicen ser el verdadero camino —objetó Sanath—. Pero nadie ha podido eliminar las guerras, la mala administración, el odio racial y la pobreza. El sufrimiento no tiene límites y perjudica a personas de toda raza y nación. ¿Por qué debería creer que lo que dice este libro es diferente?

Buddhika le enseñó después algo que de veras lo sorprendió. Con la Biblia, le mostró que “el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo” y que “no pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso”. Sanath reconoció la veracidad de estas palabras, pues no solo describen la situación de su propio país, sino la de naciones occidentales.

Buddhika luego le explicó que había numerosas razones para confiar en la Biblia.  —Aparte de dar consejos útiles para la vida, como los que Anushka le mostró a Vasana, identifica la causa de los problemas de la humanidad y hasta es exacta cuando habla de temas científicos.

—¿Cómo puede un libro tan antiguo contener consejos prácticos y ser exacto desde el punto de vista científico? —inquirió Sanath con cierto recelo—. ¿Quién escribió la Biblia?

—No fue escrita por un solo hombre. En realidad, la Biblia es una colección de sesenta y seis libros escritos por más de cuarenta hombres en el transcurso de mil seiscientos años. Hace unos mil novecientos años que se completó, y pese a que sus escritores no sabían mucho de ciencia, aportaron datos que pudieron confirmarse milenios después. Por ejemplo, un escritor bíblico declaró que la Tierra está “colgando [...] sobre nada”, y otro dijo que era un círculo, o esfera. Esto no se sabía para cuando se escribió la Biblia, pero los científicos lo comprobaron más tarde.

Como Sanath manifestó mucho interés, Buddhika le enseñó otro punto igual de fascinante.

—Con casi doscientos años de anticipación, la Biblia predijo la caída de una potencia mundial conocida como Babilonia. Hasta mencionó el nombre del rey que la conquistaría mucho antes de que este naciera, y también especificó cómo lo haría. Dicho sea de paso, esta es solo una de los cientos de profecías registradas en la Biblia.

 Mientras Sanath reflexionaba en estas cosas, Buddhika dijo algo que lo sorprendió aún más. —¿Sabías que todos los problemas que enfrentamos hoy fueron predichos en la Biblia hace mil novecientos años? —le preguntó, y a continuación leyó el siguiente versículo:

  • La Biblia predijo muchos de los problemas de la actualidad

    “Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres.”

Buddhika también indicó que la Biblia había predicho que por todo el mundo habría guerras, enfermedades, hambrunas, terremotos y maldad, entre otros problemas.

Sanath estaba sorprendido de que muchas de las situaciones por las que él y Vasana estaban pasando se habían escrito en la Biblia desde hacía tanto tiempo.

—¡Es increíble! —exclamó.