Satanás cuestiona ante Dios la integridad de Job, pero él se mantiene fiel a Jehová

¿PUEDEN los siervos de Dios permanecer fieles bajo duras pruebas, aun si pareciera que no va a servirles de nada? Un hombre llamado Job tuvo que enfrentarse a esta cuestión. Veamos cuál fue el resultado.

Job era un pariente de Abrahán que residía en lo que hoy es Arabia durante el período en que los israelitas vivían en Egipto. Cierto día, se convirtió en el centro de atención de una asamblea que Jehová había convocado en el cielo con los ángeles. Allí también se encontraba Satanás. Delante de todos, Jehová alabó a Job por su incomparable fidelidad, mostrando así que confiaba enteramente en él. Pero Satanás lo acusó de servir a Dios por interés, porque le daba muchas cosas y lo protegía. Aseguró que si lo perdía todo, se volvería contra Jehová.

Dios dejó que el Diablo le quitara a Job sus posesiones, luego sus hijos y finalmente su salud. Como Job no sabía que Satanás estaba detrás de todas aquellas desgracias, no podía entender por qué Dios las permitía. Aun así, nunca le dio la espalda a Jehová.

Entonces vinieron a visitar a Job tres supuestos amigos y se pusieron a sermonearlo. Con sus discursos, que ocupan gran parte del libro bíblico de Job, intentaron convencerlo de que Dios estaba castigándolo por pecados ocultos. ¡Nada más lejos de la realidad! Hasta llegaron a afirmar que a Dios no le importan sus siervos y que ni siquiera confía en ellos. Pero Job se negó a aceptar sus disparates y les aseguró que sería fiel a Dios hasta la mismísima muerte.

Con todo, Job cometió el error de preocuparse demasiado por defenderse. Elihú, un joven que había estado escuchándolo todo, lo censuró por dar más importancia a su propia reputación que al nombre y la autoridad de Jehová. Además, reprendió con severidad a los falsos amigos de Job.

Finalmente, el propio Jehová corrigió a Job. Valiéndose de las maravillas de la creación, le enseñó que el hombre es insignificante cuando se lo compara con la grandeza de Dios. Job fue humilde y aceptó la disciplina. Y Jehová, que es “muy tierno en cariño, y misericordioso”, le devolvió la salud y lo bendijo con el doble de riquezas y con diez hijos más (Santiago 5:11). La fidelidad de Job sirvió para dar una contundente respuesta a Satanás y demostrar que los seres humanos sí pueden ser fieles a Dios bajo duras pruebas.

(Basado en el libro de Job.)