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“Aprenderemos juntos”

Ismael, que vive en México, decidió leer la Biblia completa. En solo un año, la leyó dos veces, pero con el tiempo se quedó ciego. Al cabo de unos años, un testigo de Jehová llamado Ángel lo conoció y le habló de las promesas de Dios. Ismael quería seguir aprendiendo, pero le dijo: “No puedo leer la Biblia porque soy ciego”.

 —No te preocupes, yo te enseñaré a leer braille —le prometió Ángel.

—¿Sabes braille?

—No, pero aprenderemos juntos.

Ismael no podía creer que Ángel fuera a hacer algo así por él. Pero cuando Ángel llegó a casa, se puso a investigar cómo leer braille y preparó un cartón con las letras del alfabeto para Ismael. Luego, como le prometió, empezó a enseñarle braille. Al poco tiempo, Ismael ya se había aprendido las letras del alfabeto, asistía a las reuniones y leía nuestras publicaciones en braille. En la actualidad, Ángel les da clases bíblicas a cuatro personas ciegas, a quienes les encanta hablar del Paraíso y del día en que recuperarán la vista.

No lo reconoció

Viannei, una Testigo de 14 años de Estados Unidos, escribe: “En la clase de Ciencias Sociales, mi maestro sustituto empezó a hablar sobre las religiones. Nos pidió que le dijéramos algunas, así que yo mencioné a los testigos de Jehová. Todos empezaron a reírse y a decir que no tenemos nada mejor que hacer, que les hacemos perder el tiempo y que tiran nuestras publicaciones a la basura. Hasta el maestro se puso a hablar mal de nosotros.

”Le hice una oración a Jehová para que me diera valor para hablar. Entonces les dije que no los visitamos para hacerles perder el tiempo, sino porque Jehová quiere que les hablemos de los buenos consejos de la  Biblia. Les pedí que no tiraran nuestras publicaciones, ya que pueden cambiarles la vida y salvarlos. El maestro se disculpó y me prometió que la próxima vez que lo visitaran los Testigos les abriría la puerta, los escucharía y leería nuestras publicaciones. La verdad es que no pensé que hablara en serio.

”Cuando lo vi de nuevo, cuatro meses después, me llevé una sorpresa: ¡estaba estudiando la Biblia! Al cabo  de otros seis meses, me buscó en la escuela para darme las gracias por haberle predicado. Pero me costó reconocerlo, porque se había cortado el pelo y afeitado la barba. Ahora es un publicador no bautizado”.

Campaña de predicación en el Amazonas

El año pasado, los testigos de Jehová de Brasil centraron sus esfuerzos en predicar en la extensa región del río Amazonas. Miles de personas de esa región nunca  habían tenido la oportunidad de escuchar las buenas noticias de la Biblia. Para llevarles el mensaje a quienes viven en algunas de las zonas más remotas de la selva amazónica, el Cuerpo Gobernante aprobó una campaña especial de predicación que duraría un año.

Brasil: Predicando en la selva amazónica.

La sucursal eligió 53 pueblos dispersos a lo largo del río Amazonas y sus afluentes, y pidió voluntarios para ir a predicar allí. En tan solo cuatro meses, más de 6.500 publicadores se hicieron disponibles.

En Anamã, un pueblo aislado donde no había publicadores, un grupo de diez hermanos y hermanas se quedó once días predicando. En total, dejaron 12.500 publicaciones y comenzaron unos 200 cursos de la Biblia, que ahora se dirigen por teléfono. Durante ese tiempo, los hermanos también llevaron a cabo las reuniones. En la última, hubo una asistencia de 90 personas. Todavía está por verse el resultado final que tendrá esta campaña.

Le recomendó jw.org

Jehizel y Mariana, de Venezuela, han sido compañeras de clase durante seis años. Jehizel es testigo de Jehová y ha tenido que aguantar las constantes burlas de Mariana, que estaba convencida de que Jehizel no sabía divertirse. Un día, después de escuchar más comentarios negativos de parte de Mariana, a Jehizel se le ocurrió decirle: “Ve a nuestro sitio de Internet, jw.org. Haz clic donde pone ‘Vea videos’ y luego haz clic en ‘Jóvenes’”.

Esa misma tarde, Mariana llamó a Jehizel y le dijo: “Ya sé por qué eres así”.

 Como Jehizel no sabía a qué se refería, le preguntó: “¿Te estás burlando de mí otra vez?”.

A lo que ella le contestó: “No, nunca más voy a burlarme de ti. Hice lo que me dijiste y me he dado cuenta de que mi forma de divertirme es la causa de muchos de mis problemas”. Después de aquella conversación, se hicieron planes para que Mariana estudiara la Biblia y ahora va a todas las reuniones.

Cuatro preguntas para el pastor

Gérole, de Haití, era secretaria de su iglesia. Se quedó muy impresionada cuando, al hablar con los Testigos, vio que le respondían todas sus preguntas con la Biblia.  Por eso, tanto ella como su hija aceptaron un curso bíblico. Les gustaba tanto lo que iban aprendiendo que pidieron estudiar dos veces a la semana.

Después de estudiar la Biblia por tres meses, Gérole fue a ver al pastor de su iglesia y le hizo cuatro preguntas: “¿En qué año fue entronizado Jesús como Rey? ¿Adónde va la gente buena cuando muere? ¿Adónde van los malos? ¿Murió Jesús en una cruz, o en un madero?”. El pastor le dijo que solo podía responderle a la segunda y a la tercera. Le contestó: “Los testigos de Jehová dicen que solo 144.000 irán al cielo, pero yo digo que todo el que hace la voluntad de Dios irá al cielo. En cuanto a la gente mala, arderá para siempre en el infierno”. Cuando Gérole le pidió que le mostrara dónde dice eso la Biblia, el pastor no pudo hacerlo. Ella se decepcionó, pero ahora estaba más resuelta que nunca a continuar con su estudio de la Biblia. Abandonó formalmente su iglesia y dijo que había aprendido más de la Biblia en tres meses estudiando con los Testigos que yendo a la iglesia durante más de treinta años. Ella y su hija se bautizaron hace poco y han comenzado 23 cursos bíblicos en su pueblo.

Haití: Gérole y su hija dirigen muchos cursos bíblicos.