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Pidió en oración poder encontrar a personas sordas

Crystal es una misionera que predica en lenguaje de señas en Sierra Leona. Una mañana, antes de salir a predicar, le pidió a Jehová que le ayudara a hallar a personas sordas en el territorio. Tratando de encontrar a alguien que había mostrado interés, fue por un camino diferente al que normalmente tomaba. Le preguntó  a la gente si por allí vivía algún sordo, y le indicaron una casa. Al llegar, encontró a una muchacha muy amable a la que le gustó el mensaje y que expresó su deseo de ir a las reuniones en lenguaje de señas. Unos vecinos le preguntaron a Crystal si le gustaría conversar con otro sordo. Y así conoció a otra persona interesada en la verdad. Aunque había predicado varias veces en esa calle, nunca había conversado con esas dos personas. Crystal está convencida de que jamás las habría encontrado sin la ayuda de Jehová.

“Esa conferencia era para mí”

Emmanuel, que vive en Liberia, iba conduciendo hacia el Salón del Reino para asistir a la reunión del fin de semana cuando vio al lado de la carretera a un hombre bien vestido que parecía muy angustiado. Como le llamó la atención la apariencia de aquel hombre, se detuvo a ver si podía hacer algo. El hombre se llamaba Moisés. La noche anterior le habían robado todo su dinero y estaba pensando en quitarse la vida. Emmanuel escuchó atentamente su historia y luego le dijo con cariño: “Ven conmigo al Salón del Reino”. Moisés aceptó la invitación, y lo que escuchó allí hizo que se le saltaran las lágrimas. Cuando terminó el discurso público, dijo: “Esa conferencia era para mí. Los testigos de Jehová son únicos”. Moisés aceptó un curso bíblico ese mismo día y ahora asiste a las reuniones.

 “Yo no soy pagana”

Aminata es una chica de 15 años que vive en Guinea-Bissau. Cuando tenía 13, le pidieron que dibujara en la clase de arte unas máscaras y otros objetos relacionados con el carnaval. Pero Aminata dibujó un paisaje con animales y plantas, y escribió “Paraíso”. Cuando el maestro recogió los dibujos, le dijo a Aminata que, por no haber dibujado nada relacionado con el carnaval, tenía un cero. Después de la clase, Aminata le preguntó al maestro: “¿Quiénes celebraban el carnaval?”.

—Los paganos —dijo el maestro.

Guinea-Bissau: Aminata dibujando el Paraíso.

Aminata respondió: “Yo no soy pagana, por eso no celebro el carnaval. Creo que Dios pronto convertirá la Tierra en un paraíso, y eso fue lo que dibujé”. El maestro le dijo que le daría la oportunidad de repetir la prueba con un examen escrito. ¿Y qué pasó? Que obtuvo una puntuación de 18 sobre 20.

¡Cuántos asistentes!

El grupo aislado de una aldea de Malaui tiene solo siete publicadores, y su lugar de reunión es una estructura de palos muy sencilla. Animados por la visita del superintendente de circuito, los hermanos participaron con gran entusiasmo en la campaña para invitar a las personas a la Conmemoración de la muerte de Cristo. El orador dio el discurso a la luz de unas lámparas de aceite que colgaron los hermanos. Al final, llegó tanta  gente que el orador apenas podía moverse. Imagine lo contentos que se pusieron los siete publicadores al enterarse de que la asistencia fue de 120 personas.

Malaui: Asistieron 120 personas a la Conmemoración.

El folleto ayudó a un matrimonio

Los resultados de la predicación pública especial en áreas metropolitanas no siempre se ven a primera vista. En Lomé, la capital de Togo, una mujer se acercó tímidamente al exhibidor y tomó el folleto Su familia puede ser feliz. Los hermanos hablaron con ella sobre lo que dice Efesios 5:3 e intercambiaron teléfonos. Dos semanas después, la señora los llamó y les dijo: “Antes no me caían bien los testigos de Jehová, pero leí el folleto y me encantó. Me ayudó a resolver problemas en mi matrimonio, y hasta pude ayudar a otras dos parejas. Mi opinión acerca de los Testigos ha cambiado. Me gustaría que vinieran a darme clases de la Biblia”. Tanto ella como una de las parejas a las que había ayudado comenzaron a estudiar.

Tradujo un folleto

En Ankasie, un pueblo de Ghana, algunos vendedores ponen su mercancía en la calle principal, y todos los lunes los hermanos colocan allí un exhibidor de publicaciones. Un día, Samuel le predicó a un hombre llamado Enoch y le ofreció el folleto Escuche a Dios. Enoch lo aceptó y le preguntó a Samuel si tenía publicaciones en el idioma kusaal.

Ghana: Enoch tradujo un folleto al kusaal.

Samuel le respondió: “Lo siento, no tenemos. Pero se puede llevar algún folleto en frafra”. (El frafra es un idioma parecido al kusaal). Poco después, Enoch regresó  para pedir más publicaciones. Iba a hacer un largo viaje hasta su casa, en el norte, y quería llevarles algunas a sus familiares.

Cuando volvió a Ankasie, le entregó a Samuel unos papeles. Resulta que Enoch había traducido el folleto Escuche a Dios al kusaal. Hoy está estudiando la Biblia y asiste a las reuniones.