A PARTIR de finales de los noventa, en Georgia hubo un gran aumento de publicadores y personas interesadas en la verdad. En 1998, un total de 32.409 personas asistieron a la Conmemoración de la muerte de Cristo.

Ahora bien, había muchos publicadores —incluidos ancianos— que llevaban poco tiempo en la verdad y tenían poca experiencia. La mayoría necesitaba capacitación en varios aspectos relacionados con la congregación y la predicación. ¿Cómo se les entrenaría?

La organización de Jehová ofrece más ayuda

Arno y Sonja Tüngler, dos graduados de la Extensión de la Escuela de Galaad en Alemania, fueron enviados a Georgia en marzo de 1998. En ese mismo año, el Cuerpo Gobernante aprobó que hubiera una oficina de país en Georgia supervisada por la sucursal de Rusia.

Un Comité de País empezó a supervisar la predicación en Georgia. Tan pronto como se registraron legalmente nuestras actividades, se empezaron a importar publicaciones bíblicas directamente desde la sucursal ubicada en Alemania. El reconocimiento legal también permitió a los hermanos comprar propiedades para construir Salones del Reino y una sucursal.

Una época de capacitación espiritual

Durante los años que duró el régimen soviético, muchos hermanos no pudieron predicar de casa en casa con libertad debido a que nuestra obra estaba prohibida. Arno Tüngler recuerda: “La mayor parte de los  publicadores predicaban casi siempre en las calles, no todos estaban acostumbrados a ir de casa en casa y hacer revisitas”.

Arno y Sonja Tüngler

Davit Devidze, que comenzó a servir en la nueva oficina de país en mayo de 1999, cuenta: “Había mucho trabajo, tanto fuera como dentro de Betel. Habíamos leído acerca de algunas cosas, pero no sabíamos cómo llevarlas a cabo. Así que observamos a los hermanos experimentados que el Cuerpo Gobernante había enviado para aprender de ellos”.

A partir de entonces, comenzó un intenso período de capacitación para los hermanos de Georgia. Y como suele ocurrir, los hermanos que se mudaron para ayudar también recibieron beneficios (Prov. 27:17). De hecho, aprendieron mucho de los hermanos y hermanas georgianos.

Demuestran hermosas cualidades

Arno y Sonja recuerdan con cariño los días posteriores a su llegada a Georgia. Los hermanos los recibieron con  los brazos abiertos e hicieron todo lo posible para ayudarlos a adaptarse a su nueva asignación.

Sonja destaca la generosidad de aquellos hermanos con estas palabras: “Un matrimonio que vivía cerca no paraba de traernos comida riquísima. Además, una hermana nos llevó a predicar, nos presentó a los hermanos de nuestra nueva congregación y nos contó muchas cosas sobre la cultura del país. Y otra hermana nos enseñó georgiano con mucha paciencia”.

Warren y Leslie Shewfelt fueron enviados desde Canadá a Georgia en 1999. Ellos cuentan: “El amor de los hermanos georgianos nos conquistó. Fueron un gran ejemplo para nosotros. Todos, incluidos los jóvenes, se querían mucho y lo demostraban”.

Hermanos georgianos con misioneros de experiencia en la oficina de país

Los hermanos que fueron a servir a Georgia no se centraron en los retos que se les presentaban, sino en las  bonitas cualidades de la gente. A la misma vez, los misioneros se ganaron el cariño de los hermanos georgianos por la humildad y el amor que demostraron desde su llegada.

Personas que aman a Dios aceptan el mensaje

A lo largo de la década de los noventa, muchos continuaron aceptando el mensaje de la verdad. Tan solo en el año 1998, se bautizaron 1.724 nuevos hermanos. ¿Por qué tantos georgianos se interesaron en la verdad?

Tamazi Biblaia, quien fue superintendente viajante durante muchos años, dice: “Uno de los valores tradicionales que se inculcaba en los georgianos era el amor a Dios. Por eso, cuando les enseñábamos el mensaje de la Biblia, lo aceptaban muy bien”.

Davit Samkharadze, un instructor de la Escuela para Evangelizadores del Reino, destaca: “Cuando alguien empieza a estudiar la Biblia, sus familiares y vecinos suelen tratar de impedírselo. Pero muchas veces ocurre que, al final, ellos también acaban estudiando la Biblia”.

El mensaje del Reino se difundió por todo el país y cambió la vida de muchas personas. En abril de 1999, se alcanzó un nuevo máximo de 36.669 asistentes a la Conmemoración.

“Hay muchos opositores”

El apóstol Pablo escribió sobre su predicación en la antigua ciudad de Éfeso: “Una puerta grande que conduce a la actividad se me ha abierto, pero hay muchos opositores” (1 Cor. 16:9). Sus palabras describen muy bien la situación que vivieron los hermanos georgianos unos meses después de la histórica Conmemoración de 1999.

 En agosto de ese año, los miembros de un grupo extremista ortodoxo liderados por Vasili Mkalavishvili, un sacerdote destituido, organizaron una protesta en Tiflis y quemaron nuestras publicaciones en público. Aquel incidente desató una ola de persecución que duró cuatro años.

Desde 1999, hubo protestas y ataques en contra de los testigos de Jehová de Georgia, y se quemaron sus publicaciones.

El 17 de octubre de 1999, unos extremistas religiosos reunieron a una chusma de unas doscientas personas e interrumpieron una reunión de la Congregación Gldani, de Tiflis. Atacaron a los presentes con cruces de hierro y garrotes, y varios hermanos tuvieron que ser hospitalizados.

Lamentablemente, no se arrestó a nadie y los ataques contra los testigos de Jehová continuaron. Algunas autoridades del gobierno, incluido el presidente Shevardnadze, condenaron con firmeza aquellos actos violentos, aunque no hicieron nada al respecto. De hecho, la policía solía llegar bastante después de cada ataque.

Por aquel entonces, Guram Sharadze, un miembro del Parlamento de Georgia, inició una campaña difamatoria sin precedentes contra los Testigos. Los acusó de ser un peligro para la sociedad. El “tiempo favorable” para la predicación parecía ser cosa del pasado.

La organización de Jehová no se queda de brazos cruzados

La organización de Jehová no tardó en actuar a favor de los hermanos de Georgia. Les dio instrucciones amorosas sobre cómo reaccionar ante las agresiones y les recordó por qué los cristianos verdaderos a veces sufrimos persecución (2 Tim. 3:12).

 Además, la organización emprendió medidas legales para defender a los hermanos ante los tribunales. Un hermano que sirvió en el Departamento de Asuntos Legales de la sucursal de Georgia recuerda: “En aquellos cuatro años, presentamos más de ochocientas denuncias por las acciones del grupo de Vasili Mkalavishvili. Pedimos ayuda a funcionarios y a organizaciones de derechos humanos. También se lanzó una gran campaña informativa desde la central mundial de los testigos de Jehová. Pero nada de eso detuvo a los agresores”. *

^ párr. 30 Para más información sobre la batalla legal por el reconocimiento de nuestros derechos en Georgia, vea ¡Despertad! del 22 de enero de 2002, páginas 18 a 24.