Los hermanos no se acobardaron y siguieron reuniéndose. Los ancianos, por su parte, tomaron algunas medidas para proteger a los publicadores. El hermano André Carbonneau, un abogado de Canadá que defendió a los Testigos en aquellos años, recuerda: “Normalmente un hermano se quedaba vigilando con un teléfono celular cerca del lugar de reunión. Si veía que una chusma se acercaba, avisaba de inmediato a los ancianos”.

Los agresores quemaron la casa de la familia Shamoyan (izquierda) y un almacén de publicaciones (derecha).

Después de cada incidente, dos representantes de la sucursal visitaban a los hermanos para animarlos. André comenta: “Cuando los representantes de la sucursal llegaban, se encontraban el lugar de reunión repleto de caras felices”.

Los opositores estaban tanto dentro como fuera de la sala del juzgado.

Muchas personas que no fueron víctimas directas de las agresiones, como estudiantes de la Biblia, mostraron  una actitud parecida. André recuerda que un día una señora que estaba a punto de ser publicadora no bautizada le dijo: “Al ver los ataques por televisión, noté la diferencia entre los verdaderos cristianos y los falsos, y yo quiero ser una verdadera cristiana”.

Defienden con valor a sus compañeros cristianos

Los publicadores demostraron una fe y un valor dignos de imitar, pues siguieron muy activos en la predicación durante aquellos años tan difíciles. Y quienes defendieron  a sus compañeros cristianos en los tribunales también demostraron esa clase de fe.

Los medios de comunicación solían proyectar una imagen distorsionada de los Testigos: decían que dividían a las familias, que se negaban a aceptar tratamientos médicos y que eran enemigos del Estado. Por otro lado, los abogados que los defendieron pusieron en riesgo su carrera profesional y su reputación.

Hermanos del Departamento de Asuntos Legales de Estados Unidos defendieron con valor a sus compañeros cristianos en los tribunales.

John Burns, un abogado de la sucursal de Canadá que ayudó a los hermanos georgianos por aquel  entonces, cuenta: “Los hermanos y hermanas georgianos que eran abogados se hicieron disponibles. No tenían miedo de ir a los tribunales y decir que eran testigos de Jehová, aunque eso pudiera poner en peligro su trabajo”. Aquellos Testigos contribuyeron con valor a “defender y establecer legalmente las buenas nuevas” (Filip. 1:7).

El pueblo georgiano protesta contra los ataques

Mientras tanto, seguían los actos violentos. De modo que el 8 de enero de 2001, los testigos de Jehová empezaron a hacer circular una petición en la que solicitaban protección y que se procesara a quienes estaban atacando a ciudadanos pacíficos de Georgia.

El hermano Burns explica por qué se hizo aquella petición: “El objetivo era demostrar que la mayoría de los  georgianos estaban en contra de la violencia que sufrían los testigos de Jehová y que, en realidad, quienes estaban detrás de aquello eran unos cuantos extremistas religiosos”.

En tan solo dos semanas, la firmaron 133.375 personas mayores de edad de todos los rincones de Georgia —la mayoría ortodoxas—. Dicha petición se presentó ante el presidente Shevardnadze, pero los extremistas religiosos continuaron atacando violentamente a los Testigos.

Miles de georgianos firmaron una petición para condenar la violencia que sufrieron los Testigos.

Entretanto, Jehová siguió bendiciendo a sus siervos. A la vez que aquellos extremistas religiosos causaban problemas al pueblo de Dios, Jehová se encargaba de rescatar a muchas personas de las religiones falsas.

Se libera de las enseñanzas falsas

Babilina Kharatishvili era una devota feligresa de la Iglesia Ortodoxa Georgiana. Con treinta y tantos años, empezó a ir de pueblo en pueblo enseñando a la gente sobre la vida de los santos.

Pero Babilina quería aprender más acerca de Dios, así que decidió asistir a las conferencias de un seminario ortodoxo. Un día, el sacerdote les mostró a los presentes el libro El conocimiento que lleva a vida eterna y les dijo que les pidieran un ejemplar a los testigos de Jehová. “Con este libro van a aprender mucho de la Biblia”, les aseguró.

Babilina no podía creerlo. Siempre había evitado a los Testigos, ¡y ahora el sacerdote le estaba diciendo que leyera sus libros! Pensó: “Si para aprender de Dios necesito a los testigos de Jehová, ¿qué hago aquí?”. De modo  que enseguida contactó con los hermanos de la ciudad de Poti y comenzó a estudiar la Biblia con ellos.

Babilina fue aprendiendo más de la Biblia y haciendo grandes cambios en su vida. Ella comentó en una ocasión: “Al ver con mis propios ojos que la Biblia prohíbe adorar iconos, dejé la idolatría en todas sus formas. Tenía claro que eso era lo que tenía que hacer”. Con casi 80 años, decidió hacerse testigo de Jehová.

Babilina le habló de la verdad a su nieta Izabela.

Por desgracia, Babilina enfermó en el 2001 y falleció antes de bautizarse. Pero su nieta Izabela con el tiempo se bautizó y ahora sirve fielmente a Jehová.

Quería ser monja

Eliso Dzidzishvili tenía 28 años cuando decidió hacerse monja. Como no había ningún convento cerca de su pueblo, Tkibuli, se mudó a Tiflis en el 2001. Mientras esperaba a que hubiera una plaza libre, se puso a trabajar  dando algunas clases particulares. Y resultó que una de sus alumnas era la hija de una hermana llamada Nunu.

Eliso cuenta: “Solíamos hablar de la Biblia. Yo defendía con uñas y dientes la religión ortodoxa, pero Nunu me mostraba con paciencia un versículo tras otro. Un día, se ofreció a leerme el folleto ¿Qué exige Dios de nosotros? Al leer los párrafos y buscar los versículos en la Biblia, me di cuenta de que adorar iconos va totalmente en contra del mandato de Dios”.

Con el tiempo, Eliso fue a su iglesia y le hizo unas cuantas preguntas al sacerdote. Por lo que él le dijo, quedó claro que las enseñanzas de la Iglesia Ortodoxa no se basaban en la Biblia (Mar. 7:7, 8). Aquello la convenció de que había encontrado la verdad. Inmediatamente comenzó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová, y poco después se bautizó.

Eliso Dzidzishvili (izquierda), que quería ser monja, y Nunu Kopaliani (derecha).

 Construyen Salones del Reino a pesar de la oposición

Para el 2001, cada vez más congregaciones necesitaban lugares adecuados para reunirse. Según se calculaba, hacían falta unos setenta Salones del Reino. Por eso, a pesar de la oposición que había en el país, se puso en marcha un programa de construcción de salones (Esd. 3:3).

En poco tiempo, un equipo de construcción empezó a remodelar un edificio que habían estado usando algunas congregaciones de Tiflis. Y enseguida hubo dos proyectos más: otro en Tiflis y uno en Tchiatura, en la parte occidental de Georgia.

En Tiflis, un nuevo Salón del Reino (derecha) reemplazó a uno antiguo (izquierda).

El hermano Tamazi Khutsishvili, que colaboró en el proyecto de Tchiatura, recuerda: “Éramos 15 trabajando a diario, y pronto todo el pueblo se dio cuenta de que estábamos construyendo un salón. A veces escuchábamos que algunos individuos querían venir y destruir el Salón del Reino”.

 Con tanta oposición, ¿conseguirían terminar el proyecto? Tamazi cuenta: “Seguimos trabajando y en tres meses terminamos el Salón del Reino. Aunque hubo muchas amenazas, nunca pasó nada”. *

Un poco de alivio

Miembros del grupo extremista ortodoxo arrestados junto a su líder, Vasili Mkalavishvili.

En octubre de 2003, los hermanos empezaron un proyecto de construcción en la ciudad de Samtredia, y de nuevo recibieron amenazas de los extremistas religiosos. De hecho, el cemento de las paredes todavía estaba fresco cuando algunos de estos individuos vinieron y derrumbaron el edificio.

Pero en noviembre de ese mismo año ocurrió algo  que alivió a los hermanos: hubo un cambio de gobierno en Georgia, lo que abrió el camino para una mayor tolerancia religiosa. Como resultado, varios miembros del grupo extremista ortodoxo que había atacado a los testigos de Jehová fueron arrestados.

Llueven las bendiciones

Poco después de que la persecución terminara, los siervos de Jehová recibieron muchas bendiciones espirituales. Una de ellas fue la presentación de la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas al georgiano en la asamblea de distrito del 2004.

 Otro momento histórico llegó en la asamblea de distrito del 2006, titulada “¡Nuestra liberación se acerca!”. Se generó una gran expectación entre los asistentes al escuchar que el hermano Geoffrey Jackson, miembro del Cuerpo Gobernante, se dirigiría a ellos. ¡Qué sorpresa se llevaron cuando presentó la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras al completo en georgiano!

En el 2006 se presentó la Traducción del Nuevo Mundo en georgiano.

Muchos asambleístas lloraron de gratitud. Una hermana dijo: “No puedo expresar con palabras lo que sentí al recibir la Biblia completa [...]. Fue un momento histórico”. Más de 17.000 personas disfrutaron de aquel banquete espiritual, que supuso un antes y un después en la historia de los siervos de Jehová de Georgia.

^ párr. 29 Del 2001 al 2003 se construyeron siete Salones del Reino por todo el país.