PARA los testigos de Jehová, no hay ningún libro más importante que la Biblia. La usamos constantemente para estudiar y para enseñar a otros las buenas noticias del Reino de Dios (Mat. 24:14). Por ese motivo, no se escatimaron esfuerzos para que la edición del 2013 de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras en inglés fuera duradera y al mismo tiempo de buen gusto.

Unos hermanos que trabajan en la imprenta de Wallkill (Nueva York) le explicaron al gerente de una empresa de encuadernación el posible diseño de la nueva biblia, y él les respondió: “La biblia que ustedes quieren no existe. La triste realidad es que la mayoría de las biblias están hechas para ponerlas de adorno en una mesita o en una estantería, no para que resistan mucho”.

 Algunas ediciones anteriores de la Traducción del Nuevo Mundo no duraban mucho. A fin de fabricar una biblia que pudiera usarse a diario y en cualquier clima, el personal de la imprenta de Wallkill evaluó diversos materiales para las cubiertas, así como distintos pegamentos y técnicas de encuadernación. Tras todo ese estudio, hicieron biblias de prueba. Después les pidieron a varios Testigos que viven en países con climas extremos que las usaran por un tiempo.

Seis meses más tarde, los hermanos devolvieron los ejemplares. Los trabajadores de la imprenta hicieron algunas mejoras y fabricaron un nuevo lote. En total, se emplearon más de 1.690 biblias en este estudio. Algunas fueron puestas a prueba accidentalmente. Por ejemplo, a una le pasó por encima un automóvil, otra se quedó toda una noche bajo la lluvia, y otra quedó sumergida en el agua al pasar un huracán.

En el 2011, mientras se realizaban esas pruebas, se compraron encuadernadoras de alta velocidad para las imprentas de Ebina (Japón) y Wallkill. El objetivo no solo era tener suficientes ejemplares para el día de la presentación, sino también lograr que ambas imprentas produjeran biblias idénticas.

Las tapas se deformaban

Las tapas de las primeras biblias se deformaban

A principios del 2012, las dos imprentas comenzaron a producir la edición de 1984 de la Traducción del Nuevo Mundo con tapas hechas del nuevo material. Sin embargo, el pegamento y los materiales del refuerzo del lomo que usaban las nuevas encuadernadoras no se habían utilizado antes en las biblias de prueba, y las tapas terminaban deformándose considerablemente. Al final tuvo que detenerse la producción.

 Los fabricantes de uno de los materiales indicaron que ese es un problema típico en el sector de la encuadernación, por eso pensaban que no tenía solución. Con todo, los hermanos responsables de la imprenta no se resignaron a fabricar biblias de tapa dura. Estaban decididos a fabricarlas de tapa blanda, resistentes y elegantes. Estuvieron probando distintas combinaciones de pegamento y refuerzo del lomo durante cuatro meses, hasta que encontraron una buena solución. Entonces, pudieron comenzar a imprimir biblias de tapa blanda que no se deformaran.

La línea de encuadernación de la imprenta de Wallkill

La nueva edición de la Traducción del Nuevo Mundo se presentaría el 5 de octubre de 2013 en la reunión anual de la corporación Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. El viernes 9 de agosto de 2013, las imprentas recibieron los archivos electrónicos finales de la nueva edición, y justo al día siguiente se inició la impresión.  La primera biblia completa vio la luz el 15 de agosto. Durante siete semanas, las imprentas de Estados Unidos y Japón trabajaron día y noche para imprimir y enviar más de 1.600.000 biblias. Así se logró que todos los asistentes a la reunión anual recibieran un ejemplar.

Aunque esta nueva edición de la Biblia es elegante y resistente, lo más importante no son los materiales con los que está hecha, sino su contenido: un mensaje que salva vidas. Al día siguiente de recibir su ejemplar, una hermana de Estados Unidos escribió: “Ahora que tenemos esta edición revisada, puedo entender mejor la Biblia”.