LAS sociedades secretas están muy extendidas en África occidental y trascienden las barreras tribales, culturales y lingüísticas. Rigen las actividades sociales, educativas y políticas de sus miembros, si bien su función primordial es de carácter religioso. Dos de las principales son la Poro (de hombres) y la Sande (de mujeres). * La Poro, por ejemplo, tiene como objetivo “controlar a los espíritus y garantizar que su intervención en los asuntos humanos sea benéfica” (Iniciación, 1987).

A los nuevos miembros de la Poro se les enseñan secretos del mundo de los espíritus y fórmulas de hechicería, y se les practican cicatrices rituales. Las nuevas miembros de la Sande también aprenden ritos ocultistas y, por lo general, son sometidas a la mutilación genital, aunque esta práctica está desapareciendo en algunas regiones.

Otras sociedades regulan la conducta sexual del grupo y emplean remedios ocultistas para intentar curar la locura y otros males. Durante la guerra civil de Sierra Leona, una de ellas afirmó que sus miembros eran inmunes a las balas; pero, obviamente, no lo eran.

Está prohibido revelar el conocimiento y los rituales del grupo a personas de fuera. Quien incumpla las leyes y los protocolos de una sociedad secreta se arriesga a perder la vida.

^ párr. 3 En algunas zonas, la Sande es conocida como Bondo.