Caleb, el niño de la serie animada Hazte amigo de Jehová, de jw.org, es famoso en el mundo entero. El primer video de este simpático amiguito ya se ha traducido a 130 idiomas, y se han recibido cientos de cartas agradeciendo esta serie.

La siguiente carta fue escrita por una niña de 11 años y su hermana, de 8: “Queremos hacer una donación para la obra mundial. Ganamos este dinero vendiendo dos terneritos que criamos. Se llamaban Big Red y Earl. Pensamos que podrían usar el dinero para hacer más películas de Hazte amigo de Jehová. Estaría genial que hicieran una en la que a Caleb le nace una hermanita y  ya no tiene toda la atención para él. La peli de Caleb es nuestra favorita”.

Muchos niños se aprendieron el primer video de memoria, incluyendo la canción y hasta los comentarios del presentador. Una hermana escribió que en su congregación, de 100 publicadores, hay 40 niños, la mayoría menores de 10 años. Ella cuenta que estaba sentada en la tercera fila en una reunión en la que el cántico de conclusión fue el 120. Al escuchar a los niños cantar “su canción” con tanto entusiasmo, se le saltaron las lágrimas de la emoción.

Una abuela relata lo que dijo su nieta después de haber visto el video un par de veces: “Tengo que ordenar mi cuarto para que nadie se caiga por culpa de mis juguetes y se haga daño”. Estaba tan resuelta que hasta que no terminó de ordenar su habitación no quiso sentarse a comer.

En una aldea de Sudáfrica, los vecinos empezaron a ver a muchos niños entrando y saliendo todos los días de la casa de una familia de Testigos. Algunos pensaban que era porque allí vendían caramelos. Pero lo que pasaba es que unos niños invitaban a otros a ver en xhosa, su idioma, el video Jehová bendice al que escucha y obedece. En una de esas ocasiones, 11 niños vieron el video y se aprendieron de memoria la canción.

Isaac, de ocho años, y Saúl, de cinco, son dos niños de Ecuador cuya lengua materna es el quichua. No son testigos de Jehová, así que solían guardarse el dinero de la  merienda para comprar pistolas y espadas de juguete y muñecos de acción. Un día, su madre les mandó que ordenaran el cuarto y que guardaran los juguetes en una caja de cartón debajo de la cama. Poco tiempo después, alguien les regaló el DVD Hazte amigo de Jehová. A la semana siguiente, mientras la madre limpiaba la casa, se dio cuenta de que en la caja solo había un cochecito. Cuando les preguntó dónde estaban los demás juguetes, los niños le respondieron: “Los tiramos a la basura porque a Jehová no le gustan”. Ahora, cuando Isaac ve a otros niños jugando con muñecos que fomentan la violencia, les dice: “No jueguen con eso. A Jehová no le gusta”.

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