6:1-7; 7:58-8:1

Las viudas de habla griega recién bautizadas que alargaron su estancia en Jerusalén estaban siendo discriminadas. ¿Tropezaron por esa injusticia, o esperaron con paciencia a que Jehová solucionara el problema?

Cuando Esteban murió apedreado y se comenzó a perseguir cruelmente a los cristianos de Jerusalén, muchos de ellos se dispersaron por Judea y Samaria. Pero ¿dejaron por eso de predicar con entusiasmo?

Con el apoyo de Jehová, la congregación cristiana recién formada aguantó las pruebas y siguió creciendo y fortaleciéndose (Hch 6:7; 8:4).

PREGÚNTESE: “¿Cómo reacciono yo ante las pruebas?”.