20:28

A los orgullosos escribas y fariseos les encantaba llamar la atención y que los saludaran en “la plaza del mercado”.

Los orgullosos escribas y fariseos deseaban destacar e impresionar a los demás (Mt 23:5-7). Jesús era diferente. “El Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar” (Mt 20:28). ¿Y nosotros? ¿Nos esforzamos más en los aspectos del servicio a Dios que parecen traernos más reconocimiento y elogios? Para que Jehová nos considere importantes, debemos parecernos a Jesús y hacer todo lo posible por ayudar a los demás. En muchos casos, esas acciones pasan desapercibidas, solo Jehová las ve (Mt 6:1-4). ¿Qué tareas realiza un ministro humilde?

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  • Toma la iniciativa en ayudar a los mayores y a otros hermanos.

  • Contribuye económicamente para apoyar la obra del Reino.