“Fue despreciado y fue evitado por los hombres, [...] nosotros mismos lo consideramos como plagado, golpeado por Dios y afligido”

53:3-5

  • Jesús fue despreciado y acusado de blasfemia. Algunos creyeron que Dios lo estaba castigando, como si lo estuviera hiriendo con una enfermedad repugnante.

“Jehová mismo se deleitó en aplastarlo; [...] y en su mano lo que es el deleite de Jehová tendrá éxito”

53:10

  • No hay duda de que Jehová sufrió mucho cuando vio morir a su Hijo. Pero se sintió muy feliz al observar su inquebrantable lealtad. Satanás había desafiado la lealtad de los siervos de Dios. La muerte de Jesús respondió a ese desafío, benefició a las personas arrepentidas y contribuyó a que se cumpliera la voluntad de Dios, “el deleite de Jehová”.