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El hermano Dimitri Mijáilov en una entrevista reciente. Las autoridades rusas lo arrestaron el 29 de mayo de 2018 y lo tuvieron confinado 171 días.

18 DE JUNIO DE 2019
RUSIA

Expertos de la ONU afirman que Rusia detuvo ilegalmente al hermano Mijáilov

Un grupo internacional de juristas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha llegado a la conclusión de que el arresto y la detención del hermano Dimitri Mijáilov fue “un acto de discriminación religiosa” y que eso constituye una violación de las leyes internacionales. Estos expertos le han solicitado a Rusia que retire las acusaciones presentadas contra él.

El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU emitió su opinión sobre el caso en un documento de 12 páginas. En ese documento aseguran que las acciones del hermano Mijáilov “siempre han sido totalmente pacíficas”. Añadieron que “no hay pruebas de que ni él ni los testigos de Jehová de la Federación de Rusia hayan actuado alguna vez con violencia o hayan incitado a otros a hacerlo”.

En opinión del Grupo de Trabajo, el hermano Mijáilov “simplemente ejerció su derecho a la libertad de religión” y “no tendría que haber sido arrestado ni puesto en prisión preventiva”. Por lo tanto, tiene derecho a recibir una compensación económica por los salarios no cobrados y por la privación de su libertad mientras estuvo detenido.

El Grupo de Trabajo también reconoció que el hermano Mijáilov no es la única persona que está sufriendo injustamente por sus creencias religiosas. Afirman que él es “solo uno más del grupo cada vez mayor de testigos de Jehová de la Federación de Rusia que han sido detenidos y acusados de cometer un delito por el simple ejercicio de su libertad de religión”, un derecho que amparan las leyes internacionales. De ahí que, en un intento de condenar la creciente persecución que sufren nuestros compañeros de Rusia, el Grupo de Trabajo dijera categóricamente que su opinión sobre el arresto indebido de Dimitri Mijáilov es también aplicable al caso de todos los testigos de Jehová que están “en una situación parecida a la del señor Mijáilov”.

El hermano Mijáilov empezó a estudiar la Biblia en la adolescencia y se bautizó en 1993, cuando tenía 16 años. En el 2003 se casó y desde entonces ha servido a Jehová junto a su esposa, Yelena.

En el 2018, el matrimonio Mijáilov descubrió que las autoridades habían estado escuchando sus conversaciones telefónicas y grabándolos en video durante meses. El 19 de abril de 2018, el Comité de Investigación de la Federación de Rusia en la región de Ivánovo abrió un proceso contra el hermano Mijáilov, y agentes fuertemente armados registraron su hogar. Un mes y algo después, fue arrestado bajo el cargo de actividad “extremista”. Y, tras pasar casi seis meses —171 días— en prisión preventiva, fue liberado. Pero, mientras las autoridades mantengan el caso abierto, no podrá viajar ni comunicarse libremente.

El gobierno ruso tiene seis meses para responder a lo que ha dicho el Grupo de Trabajo. En su respuesta deben indicar si el caso contra Dimitri Mijáilov ha sido archivado, si le han pagado una compensación y si se ha investigado a quienes atropellaron sus derechos.

Al parecer, una opinión similar del Grupo de Trabajo influyó positivamente en el caso del hermano Teymur Akhmedov, de Kazajistán. En el 2017 fue arrestado y condenado a cinco años de cárcel por hablar pacíficamente a otros de su fe. Luego de agotar todas las vías legales del país, los abogados del hermano Akhmedov presentaron una queja ante el Grupo de Trabajo. En la opinión que el Grupo de Trabajo emitió el 2 de octubre de 2017, se condenaban las acciones de las autoridades kazajas y se solicitaba la liberación del hermano Akhmedov. Seis meses más tarde, el presidente de Kazajistán indultó al hermano Akhmedov, quien quedó libre el 4 de abril de 2018.

Respondan lo que respondan las autoridades rusas a la opinión del Grupo de Trabajo sobre el caso del hermano Mijáilov, nosotros confiamos por completo en esta promesa: “Feliz es el hombre físicamente capacitado que se refugia en él [es decir, Jehová]”. Le oramos a Jehová para que no deje de cuidar a nuestros hermanos de Rusia que han sido acusados de participar en actividades delictivas. Le rogamos que les permita seguir viendo con sus propios ojos que a quienes confían en él “no les faltará ninguna cosa buena” (Salmo 34:8, 10).