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Andyei Onishuk en la celda de la sala del tribunal la última vez que se reevaluó su proceso de prisión preventiva.

9 DE AGOSTO DE 2019
RUSIA

Andyei Onishuk: casi un año incomunicado

Andyei Onishuk es ciudadano polaco y testigo de Jehová. La policía lo arrestó en Rusia el 9 de octubre de 2018 y desde entonces está en prisión preventiva. Hace poco volvieron a prolongar su detención por quinta vez. Está programado que salga libre el 2 de octubre, justo cuando se cumple casi un año de su encarcelamiento.

Andyei, antes de ser arrestado, con Anna, su esposa. A ella no se le ha permitido verlo desde el arresto, hace 10 meses.

Todo el tiempo que lleva en la cárcel, Andyei ha estado incomunicado. Desde las 6:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche no se le permite acostarse. Solo puede ducharse con agua caliente 15 minutos una vez a la semana. A su esposa, Anna, no se le ha permitido visitarlo en los 10 meses que lleva detenido. Solo pueden comunicarse por correo. Anna ha solicitado muchas veces visitar a Andyei, pero siempre se lo han denegado.

Como ya se explicó en otra ocasión, Andyei fue detenido cuando la policía local y agentes de las fuerzas especiales irrumpieron en su casa y en otras 18 casas de la ciudad de Kírov. Se abrió un proceso judicial contra él por cantar canciones del Reino y estudiar publicaciones religiosas.

Junto con Andyei, el año pasado se arrestó a otros cuatro hermanos de Kírov: Maxim Jalturin, de 44 años, Vladímir Korobeinikov, de 66, Andréi Suvorkov, de 26 y Yevgueni Suvorkov, de 41. Los pusieron en prisión preventiva y ahora permanecen bajo arresto domiciliario. Tanto el proceso judicial de Andyei como el de estos cuatro hermanos están esperando la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Este año las autoridades rusas han abierto procesos judiciales contra siete hermanos más de Kírov. Yevgueni Udintsev, de 70 años, es el mayor de ellos. En total, hay 12 testigos de Jehová en Kírov que se enfrentan a procesos judiciales por practicar su religión.

Tengamos siempre en mente a Andyei y Anna, así como al resto de nuestros queridos hermanos rusos. No nos olvidemos nunca de estas palabras: “Recuerden a los que están en prisión, como si ustedes estuvieran presos con ellos, y a los que son maltratados, porque ustedes también están en un cuerpo” (Hebreos 13:3).