Desde el 3 de mayo de 2018, continúa la erupción del volcán Kilauea, en la isla de Hawái (Estados Unidos). Unas dos mil personas han tenido que abandonar sus hogares y al menos 36 estructuras han sido destruidas.

Entre los evacuados se encuentran cuatro familias de Testigos y una hermana mayor. Aunque la lava y los materiales volcánicos no han dañado ningún Salón del Reino, el 4 de mayo, un terremoto de magnitud 6,9 causó pequeños daños en uno de ellos.

Un Comité de Socorro, con la ayuda de los hermanos de la isla, está atendiendo a los publicadores que han sido afectados. Cuando la situación se estabilice, el comité determinará qué otras labores de socorro se necesitan.

Puesto que la erupción no se ha detenido, seguimos orando por nuestros hermanos afectados, seguros de que Jehová será su “plaza fuerte” durante estos momentos angustiosos (Nahúm 1:7).