Un tribunal de apelaciones ha confirmado la decisión en la que se declaró que la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras en ruso es una publicación extremista. La decisión ya ha entrado en vigor y confirma que esta Biblia está prohibida y pronto será añadida a la Lista Federal de Obras de Índole Extremista. A partir de ahora, cualquiera que distribuya la Traducción del Nuevo Mundo estará cometiendo un delito. Incluso si alguien posee un ejemplar personal, podría ser sancionado con una multa elevada, o con algo peor.

El tribunal pasa por alto la falta de pruebas en las declaraciones del grupo de “expertos”

El 20 de diciembre de 2017, el Tribunal Regional de Leningrado no cambió la decisión del Tribunal de la Ciudad de Vyborg, a pesar de que ni el fiscal ni el grupo de “expertos” nombrado por el tribunal expusieron las razones por las cuales se debía declarar extremista la Traducción del Nuevo Mundo. Las decisiones del tribunal se basan en un único análisis llevado a cabo por supuestos expertos en el que se desaprueba esta traducción moderna de la Biblia en ruso.

El panel de tres jueces del tribunal regional reconoció que existían contradicciones en el análisis que se hizo de la Traducción del Nuevo Mundo y pidió que los “expertos” que hicieron el análisis respondieran ciertas preguntas. Cuando la jueza que preside el tribunal, Larisa Gorbatova, le preguntó a la señora Kryukova, encargada del análisis, si la Traducción del Nuevo Mundo es una Biblia, ella contestó que no lo es “en el sentido tradicional del cristianismo ortodoxo”. Uno de los abogados de la defensa pidió que le mostraran por lo menos un versículo en el que se vieran indicios de extremismo, pero la señora Kryukova no pudo responder a esa petición. Después, la jueza Gorbatova le preguntó a la señora Kryukova qué hacía que esta traducción fuera considerada extremista, y ella se negó a responder diciendo que se trataba de “un asunto legal”.

Cuando uno de los abogados de la defensa preguntó qué criterio habían utilizado para determinar si la Traducción del Nuevo Mundo es una Biblia, la señora Kryukova dijo que esta debía tener la “bendición del patriarca” o coincidir palabra por palabra con una traducción que sí la tenga. Luego se le preguntó a la señora Kryukova por qué en el análisis llegaron a la conclusión de que la Traducción del Nuevo Mundo “no es una traducción adecuada”. Ni ella ni ninguno de los “expertos” pudieron exponer un criterio objetivo, así que el tribunal dio por terminado el interrogatorio a los “expertos”.

Los abogados de los Testigos pidieron que el tribunal aceptara las pruebas que dejaban al descubierto la parcialidad de los “expertos”. Las pruebas demostraban que en el análisis habían incluido una enorme cantidad de información que procedía de Wikipedia y de un estudiante de un seminario ortodoxo. Los jueces aceptaron la petición, pero rechazaron todas las solicitudes de los abogados para que un verdadero grupo de expertos analizara la Traducción del Nuevo Mundo y para que se volviera a examinar el caso en los tribunales.

¿Cuál es el verdadero objetivo de este ataque contra la Biblia?

En las declaraciones que se hicieron al final de la sesión, uno de los abogados de los Testigos preguntó al tribunal: ¿Cuál es el verdadero objetivo de la fiscalía? ¿Qué intenta conseguir? ¿Busca que cientos de miles de ciudadanos de habla rusa que leen esta Biblia la quemen? ¿O que, si no la queman, se les someta a un proceso penal?

Muchos testigos de Jehová que viven en Rusia están muy preocupados debido a la reacción desproporcionada de las autoridades al hacer efectivas las decisiones en las que se declararon extremistas las publicaciones de los Testigos. Es verdad que las leyes rusas contra el extremismo prohíben la distribución o almacenamiento masivo de publicaciones extremistas, pero las autoridades rusas encargadas de hacer cumplir la ley han ido más allá. Han registrado las casas de los Testigos y han iniciado procesos administrativos simplemente por poseer unas pocas publicaciones de uso personal. Además, en un esfuerzo desesperado por fabricar pruebas, las autoridades colocaron unos cuantos ejemplares de publicaciones prohibidas en los lugares de reunión de los Testigos. Luego, usaron esas publicaciones “encontradas” como base para disolver las entidades legales de los Testigos e incluso para presentar cargos contra ellos.

¿Se efectuarán registros más agresivos en las casas de los Testigos? ¿Se presentarán cargos penales o administrativos contra ellos simplemente por poseer un ejemplar de la Traducción del Nuevo Mundo? Todavía queda por ver si las autoridades rusas usarán esta decisión o alguna otra arma para reprimir el derecho a la libertad de religión de los Testigos.