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23 DE MAYO DE 2018
ITALIA

Conferencia histórica sobre la medicina sin sangre en la Universidad de Padua

ROMA (Italia). El viernes 24 de noviembre de 2017, profesionales en medicina, bioética y temas jurídicos asistieron a la conferencia titulada “La negativa de pacientes adultos a las transfusiones de sangre. ¿Qué opciones existen? Blood Save 2017”. Esta conferencia se presentó en la Universidad de Padua, una de las universidades más antiguas de Italia, y contó con el patrocinio del Ministerio de Salud y de más de 25 asociaciones y sociedades científicas de Italia.

Doctor Luca Weltert

Por mucho tiempo, las transfusiones de sangre se han considerado un tratamiento inofensivo y la única opción para salvar la vida de pacientes sometidos a procedimientos médicos o quirúrgicos complejos. Muchos de los ponentes cuestionaron esta idea. Uno de ellos, el doctor Luca Weltert, cirujano cardiotorácico del European Hospital de Roma, declaró: “Hoy hemos visto que las transfusiones pueden ser perjudiciales y en muchos casos son innecesarias”.

El doctor Weltert y otros médicos que participaron en la conferencia llegaron a esta conclusión como resultado de su experiencia clínica y de los estudios científicos que relacionan las transfusiones de sangre con el aumento de la mortalidad, morbilidad, estancia hospitalaria y otros riesgos graves para la salud de los pacientes que reciben transfusiones. *

“Hoy hemos visto que las transfusiones pueden ser perjudiciales y en muchos casos son innecesarias” (Doctor Luca Weltert, cirujano cardiotorácico del European Hospital de Roma).

Dichos estudios científicos y el costo elevado de las transfusiones de sangre impulsó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a reconocer en el 2010 la importancia de crear un programa de gestión de la sangre del paciente, es decir, una estrategia multidisciplinaria y multimodal que se centra en la salud y en la seguridad del paciente, mejora los resultados clínicos y reduce considerablemente el uso de transfusiones sanguíneas. La OMS publicó una resolución en la que instaba a los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas a implementar esta estrategia.

Profesora Stefania Vaglio

La profesora Stefania Vaglio, responsable de medicina transfusional del Hospital Universitario Sant’Andrea de Roma, analizó a fondo la nueva cultura de gestión de la sangre del paciente y afirmó que la atención médica anteriormente dependía del manejo y la administración de sangre donada, pero ahora “el enfoque ha cambiado por completo y se centra en la propia sangre del paciente en vez de en sangre donada”. Uno de los objetivos de la gestión de la sangre del paciente es “minimizar la pérdida de sangre al poner al paciente en el centro del proceso [...] y dedicar todos los esfuerzos necesarios para conservar la sangre del paciente”. La profesora Vaglio también aclaró que las técnicas médicas para ahorrar la sangre del paciente “en realidad son un tratamiento de mejor calidad”.

El doctor Tommaso Campagnaro, cirujano general del Hospital Universitario de Verona, confirmó las ventajas de seguir estrategias para evitar transfusiones de sangre. Tras analizar los datos de un estudio que se empezó a finales de la década de 1990 sobre pacientes sometidos a los procedimientos quirúrgicos abdominales más complejos, el doctor Campagnaro concluyó: “Los pacientes que no recibieron transfusiones presentaron menos complicaciones y una tasa de mortalidad inferior en comparación con los pacientes transfundidos”.

“Los pacientes que no recibieron transfusiones presentaron menos complicaciones y una tasa de mortalidad inferior en comparación con los pacientes transfundidos” (Doctor Tommaso Campagnaro, cirujano general del Hospital Universitario de Verona).

Profesora asociada Anna Aprile

El doctor Campagnaro y otros oradores agradecieron públicamente a los testigos de Jehová su contribución a que los médicos buscaran alternativas a las transfusiones de sangre. Anna Aprile, profesora asociada de Derecho Médico de la Universidad de Padua, afirmó: “Agradecemos a los testigos de Jehová, que han planteado el derecho a rechazar transfusiones, por ayudarnos a todos a reflexionar en este asunto y aceptar el desafío de utilizar menos sangre”.

“Agradecemos a los testigos de Jehová, que han planteado el derecho a rechazar transfusiones” (Anna Aprile, profesora asociada de Derecho Médico de la Universidad de Padua).

Los conferenciantes pertenecían a varias especialidades médicas como anestesiología, cardiología, ginecología, hematología, oncología y ortopedia. Todos ellos coincidieron en la misma idea: en vista de la cantidad cada vez mayor de experiencias clínicas y datos que publican los expertos del sector, el sistema sanitario, los legisladores y el público en general deberían estar más dispuestos a aceptar las estrategias de gestión de la sangre del paciente.

Los asistentes escuchan una de las intervenciones en el aula Morgagni de la Universidad de Padua.

El doctor Weltert añade: “En la terapia quirúrgica actual, la reparación de una disección de la aorta es la mayor intervención que se puede llevar a cabo en el cuerpo humano. [...] Si esta se puede realizar sin sangre, entonces se puede hacer cualquier cosa”.

Contactos para la prensa:

Internacional: David Semonian, Oficina de Información Pública, +1 845 524 3000

Italia: Christian Di Blasio, +39 06 872941

^ párr. 4 Por ejemplo, durante la conferencia, se citó un estudio reciente llevado a cabo en Australia Occidental y publicado en Transfusion, una de las principales revistas sobre la medicina transfusional. El estudio muestra los resultados de una iniciativa a gran escala que ha durado seis años para implementar un programa de gestión de la sangre del paciente en todo el sistema sanitario. Se analizaron los datos de 605.046 pacientes atendidos en cuatro importantes hospitales de atención especializada. El uso de productos sanguíneos disminuyó un 41% en el período de estudio. En ese tiempo, también se redujo un 28% la mortalidad hospitalaria, un 15% el promedio de estancia hospitalaria, un 21% las infecciones adquiridas en el hospital y un 31% los infartos y ataques cerebrales. Se relaciona la implementación de ese programa con un mejor resultado clínico en los pacientes, una disminución en el uso de productos sanguíneos y un menor gasto.