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Lee Gyo-won es testigo de Jehová y está cumpliendo una condena de 18 meses en el Centro de Detención de Daegu por negarse a cumplir el servicio militar. Espera junto con más de 100 prisioneros la audiencia pública del Tribunal Supremo que atenderá el asunto de la objeción de conciencia el 30 de agosto.

24 DE AGOSTO DE 2018
COREA DEL SUR

Aumenta el optimismo de un objetor de conciencia al acercarse el día de la audiencia del Tribunal Supremo

SEÚL (Corea del Sur). En enero de 2017, Lee Gyo-won, que tenía 21 años en ese tiempo, se presentó ante un juez con grandes esperanzas y bien preparado para hablar. Su objetivo era convencer al juez de que su rechazo al servicio militar se debía a sus firmes creencias respecto a la no violencia, y no a que estuviera en contra de la ley del país.

Lee Gyo-won, que pertenece a la comunidad cristiana de los testigos de Jehová, no tenía muchas razones para ser optimista. Cuando empezó su juicio, había 392 Testigos objetores de conciencia encarcelados con sentencias que sumaban un total de 588 años. Desde 1950, más de 19.340 compañeros de creencia de Lee Gyo-won han sido condenados a unos 36.800 años de cárcel en total debido a que la ley de Corea del Sur no contempla su postura como razón justificable para negarse a cumplir con el servicio militar.

Sin embargo, desde el 2004, algunos jueces que ven mal encarcelar automáticamente a los objetores de conciencia han declarado no culpables a 90 de ellos. Por ejemplo, el juez Choi Jong-du, del tribunal de apelaciones de Busán, determinó que la decisión de abstenerse del servicio militar “está basada en una ‘conciencia’ sincera y sólida fundada en una fuerte convicción religiosa”.

En junio de 2018, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur finalmente determinó que la Ley del Servicio Militar se debe modificar para que incluya una opción de servicio civil para los objetores de conciencia. * Pero esta decisión histórica llegó demasiado tarde para Lee Gyo-won. Él explica: “Después de que agoté todas las vías legales, aquí estoy, en el Centro de Detención de Daegu”. Este joven fue condenado a 18 meses de cárcel.

Lee Gyo-won es uno de los muchos Testigos coreanos que han sido encarcelados por negarse a realizar el servicio militar. Todo empezó cuando los coreanos estaban bajo la dominación japonesa. En Japón, dos Testigos jóvenes fueron encarcelados en 1939 porque se negaron a unirse al ejército. Las autoridades japonesas arrestaron a otros Testigos en Japón, Taiwán y Corea (conocida entonces como Chosun). Los 38 Testigos que fueron encarcelados en la península de Corea se negaron a dar honor especial al emperador japonés y a participar en la guerra, y 5 de ellos murieron debido a las duras condiciones que tuvieron que soportar en la cárcel. A la mayoría de los restantes se les liberó cuando Japón fue derrotado en 1945.

Algunos de los 19.340 testigos de Jehová que han sido encarcelados por su objeción de conciencia.

Los Testigos son objetores de conciencia al servicio militar desde hace más de cien años. Su convicción se basa en lo que dice la Biblia y en el ejemplo de los primeros cristianos. Por eso se abstienen de participar en guerras, pues saben que nadie tiene derecho a quitar la vida a su semejante. Además, se mantienen neutrales en asuntos políticos, ya que se consideran súbditos del gobierno o Reino de Dios.

Durante la Primera Guerra Mundial, los Testigos (entonces conocidos como Estudiantes Internacionales de la Biblia) se enfrentaron por primera vez a oposición debido a su ética de no violencia. En Gran Bretaña, unos 400 testigos se negaron a alistarse en el ejército. Luego, en la Segunda Guerra Mundial, los Testigos de Estados Unidos fueron el grupo más numeroso de presos por objeción de conciencia, unos 4.440 en total.

Es posible que el sufrimiento que experimentaron los Testigos bajo el régimen totalitario nazi sea la demostración más notable de su firme convicción. Este es un hecho histórico bien documentado. Los nazis ejecutaron a unos 400 Testigos; la mayoría eran objetores de conciencia al servicio militar. Y, debido a su fe, más de 1.000 murieron en los campos y cárceles por las torturas y las condiciones inhumanas. De hecho, el historiador Robert Gerwarth menciona que los testigos de Jehová fueron “el único grupo en el Tercer Reich que fue perseguido únicamente sobre la base de sus creencias religiosas”.

No obstante, son los Testigos coreanos los que por más tiempo han sufrido castigos debido a su objeción de conciencia. Lee Gyo-won, quien a los ocho años perdió a su padre en un accidente, aprendió de su madre la verdad bíblica y la importancia de guiarse por la conciencia. Él dice: “Cuando comprendí el propósito por el que fuimos creados, me sentí motivado a amar a Dios. Desde ese momento, lo más importante en mi vida es servir a Jehová”.

Como sabía que acabaría en prisión, Lee Gyo-won decidió estudiar un oficio relacionado con la construcción para poder trabajar por su cuenta al salir de la cárcel; pues tener antecedentes penales hace que sea difícil encontrar trabajo.

El día que se llevó a cabo su juicio, Lee Gyo-won recuerda que estaba deseando probar su inocencia, ya que su postura se basaba en su conciencia y su fe. Había pensado mucho en cristianos como Esteban y Pablo, quienes defendieron con elocuencia su fe ante los tribunales. Él dice: “Creo que me expresé mucho mejor en el juicio que cuando ensayé”.

El 30 de agosto de 2018, el Tribunal Supremo de Corea del Sur celebrará una audiencia pública para analizar las opciones que se ofrecen a los objetores de conciencia, tal como determinó el Tribunal Constitucional. La decisión del Tribunal Supremo repercutirá en los 900 casos que están pendientes en otros tribunales. Además, 117 Testigos objetores, incluido Lee Gyo-won, permanecen encarcelados a la espera de una respuesta a la solicitud de indulto hecha al presidente de Corea del Sur. Desde el Centro de Detención de Daegu, Lee Gyo-won estará muy pendiente de la audiencia del 30 de agosto.

A pesar de la condena que recibió y de que su apelación fue rechazada, Lee Gyo-won es optimista respecto a la situación de sus compañeros de creencia. Él comenta: “Espero estar entre los últimos que tengan que ir la cárcel por mostrar amor a otros y, más importante aún, por amar a Dios y sus principios”.

Contactos para la prensa:

Internacional: Paul S. Gillies, Oficina de Información Pública, +1 845 524 3000

Corea del Sur: Hong Dae-il, +82 31 690 0055