La respuesta que da la Biblia

La Biblia muestra que está bien, y que incluso es necesario, quererse a uno mismo a un grado razonable. Amarse a uno mismo incluye cuidarse, respetarse y tener autoestima (Mateo 10:31). La Biblia rechaza el egoísmo y le da al amor propio el debido lugar.

¿A quién deberíamos amar más?

  1. Deberíamos amar a Dios más que a nadie. La Biblia enseña que el mandamiento más importante es: “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón” (Marcos 12:28-30; Deuteronomio 6:5).

  2. El segundo mandamiento más importante es: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31; Levítico 19:18).

  3. Aunque la Biblia no especifica que debemos amarnos a nosotros mismos, el mandato de “amar a tu prójimo como a ti mismo” muestra que es normal y bueno tener un grado razonable de amor y respeto por uno mismo.

¿A quién amó más Jesús?

Jesús demostró cómo se puede poner el amor a Dios, el amor al prójimo y el amor propio en su debido lugar. Además, les mandó a sus discípulos que siguieran su ejemplo (Juan 13:34, 35).

  1. Para Jesús, amar a Dios era lo más importante, y por eso se dedicó a cumplir con la comisión que le había encargado. Él mismo dijo: “Para que el mundo conozca que yo amo al Padre, así como el Padre me ha dado mandamiento de hacer, así hago” (Juan 14:31).

  2. Jesús amaba al prójimo y lo demostró al preocuparse por las necesidades de los demás hasta el punto de dar su vida por ellos (Mateo 20:28).

  3. Jesús demostró que se quería a sí mismo a un grado razonable porque apartaba tiempo para descansar, comer y pasar buenos ratos con sus discípulos y con quienes podían llegar a serlo (Marcos 6:31, 32; Lucas 5:29; Juan 2:1, 2; 12:2).

¿Seremos menos felices o tendremos menos amor propio si amamos a los demás más que a nosotros mismos?

No, porque fuimos creados a la imagen de Dios, y su cualidad más importante es el amor desinteresado (Génesis 1:27; 1 Juan 4:8). Esto significa que estamos hechos para amar a los demás. Aunque no está mal quererse a uno mismo, lo que realmente nos hace felices es amar a Dios por encima de todo y centrarnos en hacer cosas buenas por otros. La Biblia dice que “hay más felicidad en dar que en recibir” (Hechos 20:35).

Hoy, mucha gente afirma que para ser feliz hay que pensar primero en uno mismo. Para ellos, lo más importante ya no es amar al prójimo, sino a uno mismo. Sin embargo, la realidad confirma que nuestra salud mejora y somos más felices cuando seguimos este sabio consejo de la Biblia: “Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino la de la otra persona” (1 Corintios 10:24).