Lo que debes saber

Acosar a alguien por Internet es más fácil. En Internet, “hasta los niños buenos pueden ser crueles porque se les hace fácil esconder su identidad detrás de la pantalla”, dice el libro CyberSafe (Ciberseguros).

Algunas personas tienen más probabilidades de sufrir ciberacoso. Eso incluye a los que son más tímidos, los que parecen ser diferentes y los que tienen poca autoestima.

Las consecuencias del ciberacoso son serias. Quienes sufren por culpa del ciberacoso pueden sentirse solos y deprimirse, y algunos hasta se han suicidado.

 Lo que puedes hacer

Para empezar, pregúntate: “¿Se puede llamar acoso a lo que me están haciendo?”. A veces las personas dicen cosas que en realidad no sienten, pero que nos duelen. Cuando te pase eso, sigue este consejo que da la Biblia:

“No te des prisa en [...] sentirte ofendido, porque el ofenderse es [...] de los estúpidos” (Eclesiastés 7:9).

Por otro lado, si alguien utiliza Internet con la intención de hostigarte, humillarte o amenazarte, entonces sí es acoso.

Si estás sufriendo por culpa del ciberacoso, recuerda esto: lo que hagas puede mejorar las cosas o empeorarlas. Intenta seguir alguna de las siguientes sugerencias.

No contestes a las provocaciones, ignóralas. La Biblia dice: “Cualquiera que retiene sus dichos posee conocimiento, y un hombre de discernimiento es sereno de espíritu” (Proverbios 17:27). Esto quiere decir que las personas inteligentes controlan lo que dicen y mantienen la calma.

Este consejo funciona porque, según dice Nancy Willard en su libro Cyberbullying and Cyberthreats (Ciberacoso y ciberamenazas), “el objetivo principal de los acosadores es provocar a la víctima”. El mismo libro añade: “Si la persona pierde la calma, le está entregando el control de la situación al acosador”.

Conclusión: A veces, lo mejor es no hacer nada.

Resiste la tentación de vengarte. La Biblia nos aconseja no devolver “daño por daño ni injuria por injuria” (1 Pedro 3:9).

Este consejo funciona porque “enojarse es señal de debilidad y el acosador puede aprovecharse de eso” (Cyber-Safe Kids, Cyber-Savvy Teens [Niños ciberseguros, adolescentes ciberresponsables]). Si le pagas con la misma moneda, la gente podría pensar que tienes tanta culpa como él.

Conclusión: No le eches leña al fuego.

Haz algo. La Biblia dice: “No te dejes vencer por el mal” (Romanos 12:21). Hay cosas que puedes hacer para que el acosador te deje en paz y que no empeoran la situación.

Por ejemplo:

  • Bloquea a la persona que te está mandando los mensajes. El libro Mean Behind the Screen (La crueldad que se esconde tras la pantalla) dice: “Ojos que no leen, corazón que no siente”.

  • Guarda todas las pruebas del acoso, aunque no leas todo lo que dicen de ti. Esto incluye, por ejemplo, mensajes de texto, mensajes instantáneos, correos electrónicos, artículos en blogs, comentarios en redes sociales y mensajes de voz.

  • Dile al acosador que pare. Envíale un mensaje directo y claro e intenta no mostrar tus emociones. Puede ser algo como esto:

    • “Deja de mandarme mensajes”.

    • “Borra ese comentario”.

    • “Si no dejas de hacer esto, tomaré medidas”.

  • Esfuérzate por mejorar tu autoestima. Concéntrate en tus puntos fuertes y no en tus puntos débiles (2 Corintios 11:6). Tanto en el mundo real como en el virtual, los acosadores siempre buscan a los que parecen más débiles.

  • Habla con un adulto. Comienza por hablar con tus padres. También puedes denunciar el abuso en la página web o en la red social que estén usando para molestarte. Si la situación se vuelve peligrosa, debes ir con tus padres a la escuela o a la policía y denunciar lo que está ocurriendo. Incluso pueden buscar ayuda legal.

Conclusión: Hay cosas que puedes hacer para que dejen de acosarte o para minimizar el daño que te puedan causar.