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LOS JÓVENES PREGUNTAN

¿Cómo debería reaccionar cuando me dicen lo que hago mal?

 Ponte a prueba

A veces, todos necesitamos que nos digan lo que hacemos mal, que nos den consejos que nos ayuden a mejorar nuestra actitud o nuestra manera de hacer las cosas. A estos consejos se les llama crítica constructiva. ¿Qué harías tú en las siguientes situaciones?

  1. Tu maestro te dice que se nota que el proyecto que presentaste lo hiciste a la carrera y te recomienda que la próxima vez le dediques más tiempo.

    ¿Cómo reaccionas?

    1. Rechazas el consejo y piensas: “Al maestro no le caigo bien”.

    2. Aceptas el consejo y piensas: “La próxima vez haré lo que me dice”.

  2. Tu madre te dice que tienes la habitación hecha un desastre, y eso que acabas de ordenarla.

    ¿Cómo reaccionas?

    1. Te molestas y piensas: “Todo lo que hago le parece mal”.

    2. Reconoces que tiene razón y piensas: “Podría haberlo hecho mejor”.

  3. Tu hermana pequeña te dice que siempre estás mandando a todo el mundo.

    ¿Cómo reaccionas?

    1. Te molestas y piensas: “¿Quién es ella para decirme eso?”.

    2. La escuchas y piensas: “Debería haberla tratado mejor”.

Algunos jóvenes son como de porcelana, tan delicados que se rompen en cuanto reciben una pequeña crítica. ¿Y tú? ¿Eres así? Pues te estás perdiendo algo. ¿Por qué? Porque aceptar la crítica constructiva te servirá ahora y cuando seas adulto.

No rechaces lo que necesitas escuchar solo porque no quieres escucharlo.

 ¿Por qué necesito que me digan lo que hago mal?

  • Porque no eres perfecto. La Biblia dice: “Todos cometemos errores muchas veces” (Santiago 3:2, nota). Por eso, todos necesitamos que nos digan lo que hacemos mal.

    “Intento recordar que todos somos imperfectos y que cometer errores es parte de la vida. Así que, cuando me corrigen, me esfuerzo por aprender de mis errores y trato de no repetirlos” (David).

  • Porque puedes hacerlo mejor. La Biblia dice: “Dale instrucción a un sabio, y se hará más sabio” (Proverbios 9:9). La crítica constructiva te ayudará... si la aceptas.

    “No me gustaba que me corrigieran porque pensaba que me hacía quedar mal delante de otros. Pero ahora acepto que me corrijan, y a veces hasta lo pido. Quiero saber cómo mejorar” (Selena).

Claro, una cosa es pedir un consejo y otra muy diferente es que te lo den sin que te lo esperes. Natalie recuerda que una vez le dieron una tarjeta con un consejo que no había pedido. Ella reconoce: “Me quedé fatal y me sentí muy triste. Me estaba esforzando mucho por hacer las cosas bien, y lo único que recibí fue una crítica”.

¿Te ha pasado algo así? ¿Qué puedes hacer?

 ¿Qué me puede ayudar a aceptar lo que me dicen?

  • Escucha.

    La Biblia dice: “El hombre que tiene conocimiento retiene sus palabras y el hombre que tiene discernimiento mantendrá la calma” (Proverbios 17:27). No interrumpas a quien te está hablando. Y no respondas sin pensar ni digas algo de lo que quizás después te arrepientas.

    “Cuando me critican, suelo ponerme a la defensiva. Pero debería aprender de lo que me dicen y la próxima vez hacer las cosas mejor” (Sara).

  • Céntrate en el mensaje y no en el mensajero.

    A lo mejor sientes la tentación de criticar a la persona que te aconseja. Pero es mucho mejor “ser rápidos para escuchar, pero lentos para hablar y lentos para la ira”, como dice la Biblia (Santiago 1:19). En casi todas las críticas hay algo de verdad. Por eso, no te pierdas lo que necesitas escuchar solo porque no quieres escucharlo.

    “Cuando mis padres me decían algo, solía enojarme con ellos y decirles ‘¡Ya lo sé..., ya lo sé!’. Pero ahora los escucho y pongo en práctica los consejos que me dan, y me va mucho mejor” (Edward).

  • Ten una opinión equilibrada de ti mismo.

    Recibir crítica constructiva no te convierte en un fracaso. Solo significa que, como todo el mundo, cometes errores. Y hasta la persona que te corrige necesita que la corrijan de vez en cuando. De hecho, la Biblia reconoce que “en la tierra no hay nadie justo que siempre haga el bien” (Eclesiastés 7:20).

    “Una amiga me dijo algo que no creí que tuviera que ver conmigo. Le agradecí que fuera sincera, pero la verdad es que me molestó. Con el tiempo, me di cuenta de que había algo de verdad en lo que me había dicho. Gracias a su consejo pude ver en qué debía mejorar. Si no me hubiera dicho nada, seguro que no me habría dado cuenta” (Sofía).

  • Céntrate en mejorar.

    La Biblia dice que la persona que es prudente “acepta la corrección” (Proverbios 15:5). Si aceptas que te corrijan, dejarás a un lado tus sentimientos heridos y podrás centrarte en lo que tienes que mejorar. ¿Por qué no diseñas un plan de ataque? Así podrás ver cómo progresas durante los siguientes meses.

    “Para reaccionar bien a la crítica tienes que ser sincero contigo mismo. Tienes que aceptar que te has equivocado, disculparte y aprender de lo que has hecho mal” (Emma).

Conclusión: La Biblia dice: “El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes” (Proverbios 27:17, La Palabra de Dios para Todos). Como ves, puedes aprender mucho de las cosas que te digan los demás. La crítica constructiva te ayudará a ser mejor ahora y cuando seas adulto.