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Testigos de Jehová

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LOS JÓVENES PREGUNTAN

¿Amor o amistad? Segunda parte: ¿Qué señales estoy enviando?

Te gusta estar ahí cuando un amigo necesita hablar. Y últimamente estás hablando mucho con una persona. El problema es que se trata de alguien del sexo opuesto. “No es nada —te dices—. Solo somos amigos. Lo tenemos claro”. ¿Pero es así?

 Lo que puede ocurrir

No hay nada malo en que tengas una amistad con alguien del sexo opuesto. Pero ¿qué pasa si esta amistad es más íntima que la que tienes con otras personas? Esa persona podría concluir que quieres algo más.

Tal vez no era la señal que querías enviar. Veamos qué pudo llevar a este malentendido.

  • Le prestas demasiada atención.

    “Es verdad que no puedes controlar los sentimientos de otra persona. Ahora bien, si le dices que son solo amigos pero estás todo el tiempo hablando con ella, estarías echando leña al fuego” (Sierra).

  • Le sigues la corriente.

    “Siempre era ella la que me enviaba mensajes, pero yo se los respondía todos. Después, se me hizo muy difícil explicarle que la veía solo como una amiga” (Richard).

  • Te gusta coquetear.

    “Para algunos, coquetear es muy divertido. Juegan con los sentimientos de los demás sin plantearse nada serio. Es supercomún, y siempre sale alguien herido” (Tamara).

Conclusión: Si le prestas demasiada atención a alguien y hablas todo el tiempo con esa persona, pensará que quieres algo más que una amistad.

 Por qué es importante

  • Causa dolor a la otra persona.

    La Biblia dice: “La expectación pospuesta enferma el corazón” (Proverbios 13:12). ¿Qué expectativas tendrías tú si alguien te da a entender vez tras vez que le gustas?

    “Es como tener a alguien en ‘el anzuelo’. Ya lo ‘pescaste’, pero ni lo sueltas ni lo sacas del agua. Lo mismo pasa en las relaciones. Si no quieres novio pero tienes a alguien en ‘el anzuelo’, le causarás mucho dolor” (Jessica).

  • Mancha tu reputación.

    La Biblia dice: “No [estén] vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás” (Filipenses 2:4). ¿Cómo describirías a alguien que solo estuviera interesado en sí mismo? ¿Qué reputación tendría?

    “No me gustan los chicos que coquetean. Si lo hacen ahora, ¿quién te dice que no lo harán de casados? Lo que quieren es subirse el ego, y eso es muy egoísta” (Julia).

Conclusión: Quien da a entender que le gusta alguien sin querer un noviazgo le hace daño a esa persona y también a sí mismo.

 Lo que puedes hacer

  • La Biblia nos anima a tratar “a los [hombres] de menos edad como a hermanos” y a “las [mujeres] de menos edad como a hermanas, con toda castidad” (1 Timoteo 5:1, 2). Si sigues este consejo, tendrás buenas amistades con las personas del sexo opuesto.

    “Si yo estuviera casada, no andaría coqueteando con el esposo de otra. Así que me conviene aprender a tratar a los hombres desde ahora, siendo soltera” (Leah).

  • La Biblia dice: “En la abundancia de palabras no deja de haber transgresión [o error]” (Proverbios 10:19). Este principio es aplicable tanto a las conversaciones como a los mensajes de texto. Y no solo hay que vigilar lo que decimos, sino también la frecuencia con la que nos comunicamos.

    “No hay necesidad de mandar mensajes de texto todos los días a una chica, a menos que quieras ser su novio” (Brian).

  • La Biblia dice: “La sabiduría de arriba es primeramente casta” (Santiago 3:17). Un abrazo puede ser casto o inocente, pero también se puede interpretar como una señal de amor romántico.

    “En mis conversaciones, intento ser amigable, pero también trato de mantener la distancia, tanto en sentido literal como emocional” (María).

Conclusión: Analiza bien tu conducta con las personas del sexo opuesto. “Una buena amistad es algo difícil de conseguir —dice una adolescente llamada Jennifer—. No la eches a perder enviando el mensaje equivocado”.

 Sugerencias

  • Escucha lo que dice la gente. Si alguien te pregunta “¿Te estás conociendo con tal?”, puede que tu relación con esa persona sea demasiado estrecha.

  • Trata a todos, o todas, por igual. No tengas un favorito ni le prestes más atención que a los demás.

  • Ojo con los mensajes de texto. Ten cuidado con el contenido de los mensajes, así como la frecuencia y la hora en la que los envías. Una chica de nombre Alyssa dice: “¿Para qué vas a enviarle un mensaje de texto a alguien del sexo opuesto en mitad de la noche?”.