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LOS JÓVENES PREGUNTAN

¿Qué hago si un amigo me ofende?

 Lo que debes saber

  • En todas las relaciones personales hay problemas. Como somos imperfectos, es posible que alguien a quien consideres un buen amigo, o hasta tu mejor amigo, en algún momento diga o haga algo que te lastime. Recuerda que tú también eres imperfecto. Y, siendo sinceros, ¿verdad que tú también has hecho sentir mal a alguien alguna vez? (Santiago 3:2).

  • Lo que veas en Internet puede hacerte sentir mal. Por ejemplo, un adolescente llamado David dice: “Cuando te conectas y ves fotos de tu amigo en una fiesta, quizá te preguntes por qué no te invitó. Hasta podrías sentirte traicionado y triste”.

  • Puedes aprender a hacer frente al problema.

 Lo que puedes hacer

Analízate. La Biblia dice: “No te des prisa en [...] sentirte ofendido, porque el ofenderse es [...] de los estúpidos” (Eclesiastés 7:9).

“A veces, cuando pasa el tiempo te das cuenta de que, en realidad, lo que te molestó no es tan importante” (Alyssa).

Piensa en esto: ¿Te ofendes fácilmente? ¿Crees que podrías aprender a ser más tolerante con las imperfecciones de los demás? (Eclesiastés 7:21, 22).

Recuerda que perdonar tiene ventajas. La Biblia dice que es admirable pasar por alto las ofensas (Proverbios 19:11).

“Aunque tengas motivos para sentirte ofendido, lo mejor es perdonar. Esto quiere decir que no seguimos recordándole a la persona lo que nos hizo ni hacemos que nos pida perdón una y otra vez. Si la perdonaste, no le vuelvas a sacar el tema” (Mallory).

Piensa en esto: ¿De verdad es tan grave lo que pasó? ¿Puedes perdonar a la persona que te ofendió para mantener la paz? (Colosenses 3:13).

Volver a hablar del problema constantemente con tu amigo es como abrir una y otra vez la puerta de una habitación que está caliente y dejar que entre el aire frío.

Ten en cuenta a la otra persona. La Biblia dice: “No [estén] vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también [...] los de los demás” (Filipenses 2:4).

“Si en una amistad hay amor y respeto, tendrás razones de peso para resolver los problemas lo antes posible, porque has invertido mucho en ella. Como te has esforzado por cuidar esa amistad, no quieres perderla” (Nicole).

Piensa en esto: ¿Puedes ver algo positivo en el punto de vista de la otra persona? (Filipenses 2:3).

Conclusión: Aprender a hacer frente a los sentimientos heridos te servirá mucho cuando seas adulto. ¿Por qué no aprendes a hacerlo ahora?