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 TEMA DE PORTADA | JESÚS NOS SALVA, PERO ¿DE QUÉ?

¿De qué necesitamos que nos salven?

¿De qué necesitamos que nos salven?

“El hombre nacido de mujer, de vida breve, lleno de inquietudes; como flor se abre y se marchita, huye como la sombra sin parar.” (Job 14:1, 2, La Biblia de Nuestro Pueblo)

Desde el principio de los tiempos, la humanidad ha soñado con lo maravilloso que sería vivir eternamente joven. Pero la cruel y triste realidad es que todos morimos. Las palabras arriba citadas fueron pronunciadas por Job hace más de tres mil años y siguen siendo tan ciertas hoy como en aquel entonces.

El deseo de vivir sin morir es intenso y es compartido por todos. La Biblia nos dice que ese deseo fue plantado por Dios en nuestros corazones, junto con el deseo de comprender la eternidad (Eclesiastés 3:11). ¿Sería razonable que un Dios que nos ama pusiera en nosotros un deseo imposible de satisfacer? Si su respuesta es no, está en lo correcto. La Palabra de Dios dice que la muerte es un enemigo y promete que será “reducida a nada” (1 Corintios 15:26).

Que la muerte es un enemigo, de eso no hay duda. Ninguna persona en su sano juicio la desea. Al contrario, en cuanto vemos acercarse un peligro, tratamos de huir a toda costa. Y cuando enfermamos, buscamos atención médica. Hacemos lo imposible por evitar las cosas que podrían quitarnos la vida.

¿De verdad es posible que este enemigo de tantos milenios desaparezca? Sí, lo es. Jehová, nuestro Creador, no nos hizo para vivir unos cuantos años. La muerte no era parte de su idea original. Él tenía la intención de que viviéramos para siempre en la Tierra, y lo que él se propone, lo cumple (Isaías 55:11).

¿Cómo, exactamente, acabará Dios con la muerte? A lo largo de la historia, el hombre ha tratado de vencerla, pero sin ningún éxito. La lucha sigue hasta el día de hoy. Los científicos han desarrollado medicamentos y vacunas que han puesto freno a algunas enfermedades. También están estudiando la estructura genética de los seres vivos. En muchas partes, la gente en general vive hoy más años que hace un siglo. Y sin embargo, estamos muy lejos de conquistar a la muerte. Como dice la Biblia, “todos vuelven al polvo” (Eclesiastés 3:20).

Pero hay buenas noticias: no dependemos del ingenio humano para ver resuelto este problema. Jehová ya ha tomado las medidas necesarias para salvarnos de la muerte, para rescatarnos de ella, y ha utilizado a Jesucristo para alcanzar ese fin.